EL CÁNCER SOCIAL de nuestro tiempo es el desempleo. A pesar de los subsidios que lo mitigan y de los esfuerzos de los gobiernos por reducir el paro —ya se han confesado impotentes para resolverlo—, los ciudadanos se muestran inquietos. En España, la contestación más definida ha surgido de los estudiantes de bachillerato, que también han cuestionado el modelo de enseñanza vigente. Abierta o veladamente se va creando opinión para canalizar excedentes juveniles hacia la formación profesional. Es un criterio que no parece plausible; es decir, literalmente no es digno de aplauso.
Sin embargo, ésa es sólo una opinión. Está fundada en experiencias, en análisis singulares del pasado cercano y en el rechazo instintivo al encasillamiento «a priori» de la inteligencia juvenil. Es una base endeble para atacar un criterio que comparten gentes de la clase dominante, pero la aparición de la informática ha desplazado los límites del conocimiento accesible al ser humano. En especial, el «uso» del conocimiento no queda ya reservado a los individuos geniales y eso choca con cualquier postura que tienda a menguar el desarrollo de nuestro potencial inteligente. Dicho sin circunloquios: no se crea empleo rebajado las expectativas de los estudiantes, se crean subordinados irrecuperables. Porque los avances tecnológicos del presente que vivimos no dan tregua para rectificar.
 —«... la gente tiene que cambiar, tiene que educarse seriamente, tiene que hacer un esfuerzo cultural alucinante, pero así, impresionante. Hay que saber manejar ya modelos de la realidad y ser capaz de hacer abstracciones y trabajar en un mundo que maneje conceptos más serios. Hay que cambiar la cultura, porque lo que está pasando es que los que se suben en ese nuevo escalón de cultura son los que están teniendo el poder. y la gente tiene que ser capaz de subirse a ese nivel...».
... apostrofa sin contemplaciones José Cuena Bartolomé profesor, doctor en ingeniería y en informática y, en el desiderátum del saber, experto en «sistemas expertos».
- Queríamos explicar qué supone, cuál es el alcance de lo que hemos llamado el desplazamiento de los límites del conocimiento. Conocíamos una frontera, pero poco más que por sus siglas: lA, inteligencia artificial. Tras los retazos de esta conversación se desvela algo más: todo lo que es posible entender, en una hora de charla, de un trabajo de miles de horas en «tiempo real». Empezando por conceptos inevitables, el de «algoritmo», por ejemplo:
- —«... sucesión de transformaciones de la información perfectamente definidas. Es decir, se sabe en todo momento por dónde hay que ir. Primero se hace eso, luego esto otro, luego, si estoy en esta situación me voy por aquí, si no, me voy por allí...».
- Entonces, ¿qué diferencia hay entre algoritmo y programa?
- —Programa es la expresión de un algoritmo en un lenguaje informático, y aquí entramos de lleno en materia, porque el programa puede ser «normal» o «inteligente»
A diferencia de los programas normales o tradicionales, un programa inteligente es un programa que se autocontrola, de manera que estando el sistema en una situación puede pasar a varias o parte de otras. Tantea todas las posibilidades, pero en un determinado orden, y el criterio con el que define el orden es lo que se llama el conocimiento del sistema, la inteligencia del sistema.
- Creo entender que la diferencia esencial entre un programa inteligente y otro que no lo es reside en que la ordenación de los pasos sucesivos de aquél no está predeterminada.
- —En efecto, el programa inteligente usa un conocimiento no suficiente como para llegar a programar un algoritmo totalmente determinista. Entonces se hace que el sistema opte por el proceso heurístico, y dice: se puede seguir por todos estos caminos, pero primero yo intentaría por aquí, luego por aquí...
El sistema tantea las soluciones posibles y se para cuando encuentra unas cuantas suficientemente satisfactorias. No tantea todas, porque gracias al orden que sigue encuentra la solución antes.
- Pero, ¿qué se le pregunta a un sistema como ese?, ¿puedes dar un ejemplo concreto de sistema y de preguntas?
- —Estos sistemas, cuando tienen codificados los criterios de conocimiento de personas expertas —y por eso se llaman «sistemas expertos»—, responden a las preguntas específicas de las áreas de la experiencia que gobiernan. Por ejemplo, en el área del diagnóstico médico, el sistema experto tiene "modelizado" el proceso discursivo, por el cual se razona sobre una serie de síntomas, y el sistema acaba diciendo «yo creo que con estos síntomas este paciente tiene tal dolencia». Esto lo afirma con un grado de certeza que no es del 100 por 100, pero lo «sabe» explicar. Es un sistema que razona sobre un problema y además lo explica. Razona modelizando criterios de razonamiento de sentido común.
Un ejemplo más concreto: A un sistema como el MYCIN, que diagnostica enfermedades infecciosas, se le dan los síntomas que presenta un paciente y las circunstancias del mismo. El sistema contesta: «esta persona tiene una infección debida a tal bacteria». Se produce así el el diagnóstico primero, con un grado de certeza que puede ser del "0,7.
También da diagnósticos con menor grado de certeza, por ejemplo de "0,5:"«esto es tal enfermedad». Entonces se le puede preguntar «¿por qué?», y empezará a decir: «he llegado a esta conclusión porque antes he deducido que pasaban tales y cuáles cosas, que, a su vez, he deducido de tales y tales circunstancias.
- Bien, pero la pregunta inevitable es que antes de que un sistema razone o sepa algo, antes de aprender nada, alguien tiene que haberle enseñado; alguien tiene que habérselo «dicho/escrito».
- —Efectivamente, se lo han escrito, pero no literalmente. Lo que se ha hecho es un trabajo que se llama hoy día «ingeniería del conocimiento», y que consiste en que se comienza a hablar con una persona y se entera uno de cómo razona sobre una serie de aspectos de un problema. El modelista, el ingeniero del conocimiento, convierte cada forma de razonar, en «reglas» o en otras unidades de conocimiento procesables, por ejemplo los «marcos», en inglés «frames»; y, también, las «redes semánticas». Hay unidades de conocimiento que pueden ser interpretadas por los sistemas para hacer deducciones a partir de ellas, por ejemplo, en Geología se ha construido en los Estados Unidos el Prospector. Este es un sistema experto que, cuando se le dan las características geológicas de una zona, produce hipótesis sobre los yacimientos minerales existentes, acompañadas, claro está, de los grados de certeza de cada una.
- Ya veo, pero a estas alturas de la conversación me parece que hemos abandonado el tema medular, la lA, en favor de los sistemas expertos, ¿o estamos hablando de lo mismo?
- —En realidad, así es; porque los sistemas expertos son una parte de la lA, al tiempo que ésta, la inteligencia artificial, es una clase de proyectos informáticos.
Por lo que debemos suponer que, en definitiva, todo está escrito en lenguajes informáticos.
- —Sí. El intérprete «inteligente» del conocimiento acaba siendo un documento en lenguaje informático; en el que sea más apto para el problema en cuestión. Pero cada vez que se obtiene una conclusión hay que hacer una traza para saber cómo ha llegado el sistema hasta allí.
- y esa «traza», ¿en qué consiste?
- —Se necesitan máquinas y entornos un poco especiales. Son los entornos de desarrollo. Por ejemplo, en la Facultad de Informática hemos desarrollado un sistema para un banco. El sistema llega a evaluar riesgos financieros; tiene 500 reglas, casi el tamaño del MYCIN. Ante una situación propuesta la solicitud de una línea de crédito a una empresa, por ejemplo, la respuesta puede ser que no se realice la operación. El sistema lo explicará mostrando un árbol donde ilustra el proceso por el que ha llegado a esa conclusión.
- En otro orden de cosas, me gustaría que deshicieses un malentendido que ha aparecido incluso en la prensa diaria. Me refiero al diferente enfoque, si existe, entre japoneses y americanos de lo que va a ser la inteligencia artificial en el futuro, ¿es pura especulación?
- —Lo que ha ocurrido es que los japoneses han intentado adelantarse a los americanos, en el sentido de que utilizando resultados que habían obtenido americanos y europeos han pretendido hacer una máquina y, por primera vez, han lanzado la idea de un proyecto de máquina que procesara conocimiento en lugar de datos...
-
¿Entonces, no se puede hablar de enfoque distinto, sino más bien de anticipación?
- —Bueno, lo que hacen es un sistema cuyas operaciones básicas son inferencias; no son operaciones propiamente dichas sino operaciones «cableadas». Esa idea hace que el lenguaje de las máquinas, el Ensamblador por ejemplo, sea una lógica, un PROLOG. Así se piensa que puede suceder en las máquinas que ya corresponden a la quinta generación, lo cual es absolutamente fascinante. En lugar de superponer una máquina inteligente a la arquitectura de von Neumann de cambio de estados, lo que se trata es hacer inferencia por «hardware».
- ¿Con qué resultado previsible?
- —Bueno, han adaptado la máquina a un lenguaje, y la quinta generación pretende la interpretación del conocimiento por hardware. Es en ese sentido en el que se generan máquinas que son inteligentes; en la medida en que el motor de inferencias, que es el que interpreta la base de conocimientos, puede tener bastantes de sus funciones en hardware, en piezas materiales sólidas.
- Entonces, los japoneses, ¿creyeron llegar antes o, realmente, han llegado antes?
- —No, no. Lanzaron la idea. Los americanos estaban investigando en inteligencia artificial haciendo proyectos. No se estaban planteando lanzar una generación de ordenadores para ese fin, y entonces los japoneses propusieron ese lanzamiento los primeros. Es decir, no ha habido contraposición. Lo único que ocurre es que, algo que existía en los EE. UU., que era saber hacer proyectos de inteligencia artificial —siguiendo a la rueda de las máquinas clásicas—, fue visto por los japoneses comprendiendo que la única manera de adelantar a la tecnología americana era plantearse otra filosofía. Entonces lanzaron el proyecto de la quinta generación.
- Dentro de esta movida alucinante, ¿dónde sitúas la robótica?
- —La robótica es un caso particular de la informática. Hay dos, la industrial y la inteligente. A la industrial pertenece la conversión de operaciones de información en operaciones en el espacio: «vete de aquí, allá», «sujeta tal cosa», «transporta la pieza», etc. Son problemas todavía deterministas. La robótica inteligente implica: primero visión, por la que adquiere información, «sé donde estoy»; segundo planificación, «sé lo que hay que hacen»; tercero recepción en "feedback"o retroalimentación, que le permite corregir el plan en función de los cambios del entorno. Esa robótica inteligente, auto planificadora, sí es una rama de la inteligencia artificial.
- Un paso más, por ejemplo: ¿podrán manejar las máquinas conceptos abstractos?
- —Yo creo que en el futuro lo que va a haber es un mercado de conocimientos. Déjate de andar pensando en cosas maravillosas. Todo va a seguir igual, sólo que va a haber un mercado de conocimiento procesable, junto al mercado de procedimientos de software clásico. Hay que olvidarse de conceptos utópicos que generan unas expectativas filosóficas de la inteligencia. Son aspectos anecdóticos.
El problema real de la lA es que se ha convertido en una industria, en una técnica que va a generar dominio y poder. Lo que está ocurriendo no es una especulación científica, sino un nuevo paso en la revolución social e informática. ¡Amigo!, "eso"es lo que está ocurriendo en este momento. Se está generando un bien nuevo que, en lugar de datos estructurados, utiliza grandes unidades de conocimiento, estructuradas para procesos exportables. Hay "otro" campo que va a poder ser "mecanizable,", es decir, objeto de industrialización, de centralización mundial...
- ... siempre manejado por el poder, supongo.
- —¡Por supuesto! ¡absolutamente! La tendencia a la concentración a nivel mundial es muy seria. Por ejemplo, se está planteando la factoría del futuro. En este momento la mayoría de las multinacionales están cambiando la orientación de sus fábricas en los países subdesarrollados. No nos estamos dando cuenta, pero de todas las fábricas de componentes y el montaje se va a hacer de nuevo en la central. La razón es porque se van a robotizar, y van a fabricar lo que se llama productos «customizados». En resumen, lo que se está produciendo es una revolución económica real y, por lo tanto, unos cambios cualitativos en el campo de aplicación y mecanización de la informática...
- y unos cambios cualitativos y cuantitativos en el empleo que están claros...
- —El empleo se va a convertir en ingenieros de conocimiento, de procedimientos, de información, y de tal y cual. El mundo, en lugar de manejarse con las manos, lo va a ser por abstracciones informativas y sobre esas se van a construir productos que sean capaces de reaccionar ante esas abstracciones. Y el hombre está creando esos mecanismos que generan las piezas que actúan sobre las abstracciones informativas, cuando antes sólo manejaba el mundo con las manos directamente.
Ha ido creando sucesivos niveles como si fueran plataformas de colocación. Primero con las máquinas consiguió manejar las cosas, los objetos, o extendió sus manos, mientras recibía la información (del entorno) vía sus sentidos. A continuación vino la informática, con lo que su actividad pasó a diseñar esquemas de la información. En inteligencia artificial se está trabajando ya la generación de los modelos para explorar los esquemas de proceso que resulten procesados, se está ya en el tercer nivel.
- ¿Y nosotros?
- —¡Nosotros!, la guerra de los sistemas la hemos perdido ya. La ha perdido casi hasta Europa, así que no digamos España.
Y la razón está en que ahora, hacer un sistema exige. tener los SUBSISTEMAS en que apoyarse.
Entonces, todo ese gran edificio de sistemas nadie se ha preocupado de crearlo. Todo lo más, se han hecho aventuras personales pero nadie se ha preocupado de planificar una infraestructura informática, por lo que en este momento nos encontramos con que todos los sistemas están ya hechos y son propiedad de muy pocos. Ese poseedor es el que dicta la ley... ...
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Fabian Zola 
Adenda a fecha 1 de AGOSTO de 2010
La trayectoria profesional de José Cuena había desbordado ya los cauces ordinarios del "ingeniero" casi veinte años antes de la conversación antecedente. Lo conocí en los cursillos sobre programación que impartió gratis et amore en el «Ministerio de Obras Públicas» (hoy de Fomento) —cuando el lenguaje FORTRAN iniciaba la IV etapa—.
A punto de terminar su licenciatura informática, dictó cuatro clases esenciales en el SEMINARIO sobre MODELOS que patrocinó la «Dirección General de Obras Hidráulicas» en 1972. El boletín nº 37 del entonces «Servicio Geológico de O.P.» —mi lugar de trabajo— recogió la «Teoría Básica de Modelos Analógicos y Digitales de Acuíferos» que fundamentó el Seminario.
Esos dos "sucesos" posibilitaron el entendimiento y la complicidad entre preguntas y respuestas de quince años después aunque, naturalmente, ambos hayan quedado enmascarados en su currículo por la superior proyección y trascendencia de todos los que siguieron. 
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