El éxito moderado que tuvo en nuestras pantallas "El hombre del traje gris" se debió más al atractivo de Gregory Peck que al argumento de la película. El protagonista deseaba no ascender en su carrera; a toda costa quería permanecer en un nivel social y profesional oscuro.
En la vida real, lo normal es que suceda lo contrario: cuando
no se sale del "gris" es porque no se puede, lo cual es triste, o porque a uno no le dejan, lo cual es malo.
Descubrir en nuestro país hombres que se encuentren en el segundo caso es tarea fácil:
las inteligencias y aptitudes sacrificadas a intereses de clase y de "titulación" dan para contar y no acabar.
Una obsesión poco frecuente ha perseguido a Francisco Moreno Marín durante doce años: la construcción de un acueducto. Uno en particular y por encima de un río; del río Alcanadre. Esto de pasar agua por encima del agua parece un desatino, o por lo menos un chiste. Pero la puesta en riego de cincuenta mil hectáreas en el Somontano de Huesca dependía de este acueducto. y la eficacia del último tercio del canal de Monegros también.
Una obsesión así, alimentada tantos años y con el pueblo de Aragón como beneficiario, cabe imaginarla en un hombre que fuera potencialmente ministrable, viejo, y maño. Francisco Moreno es ingeniero técnico, tiene cuarenta y pico años, y nació en la Rioja.
... bueno, lo imaginado no coincide siempre con lo real. Lo que importa es que estamos ante un hombre con quien es fácil dialogar. Prefiere hablar de sus inquietudes sociales antes que adentrarse en detalles de la vida corriente.
—Hay que acercar el agua —dice— a los hombres que la saben utilizar. Esto parecerá discriminatorio sólo a los que no piensan en el derroche insensato que hoy significa el "mal uso" del agua.
Desde la planificación de los regadíos, a escala nacional, no parece fácil adivinar quién va a usar bien el agua y quién no. Para Moreno Marín la respuesta está en la comarca. En planificar seriamente desde allí, desde donde se conocen las comunidades y los pequeños núcleos de población que usarán bien del agua. A escala nacional, la responsabilidad se diluye y enmascara. Trasladado a nivel profesional, este tema de la responsabilidad le preocupa especialmente.
—El reconocimiento oficial de atribuciones, de lo que realmente hacemos, ha sido una batalla perdida una y cien veces por mi profesión. Muchos compañeros se sienten frustrados...
Sin embargo, a él parece haberle servido de acicate. Multiplica sus habilidades. Lo mismo rastrea composiciones sinfónicas que contengan aires de "jota", se sorprende de que Raymond Carr, un inglés, conozca mejor nuestra Historia e idiosincrasia que nosotros mismos, y celebra que Alejo Carpentier, uno de sus escritores favoritos, haya recibido el premio "Cervantes". Le cala más hondo Unamuno que García Márquez.
En su búsqueda de aires de jota hubo un trasfondo heredado: —mi padre nació en Daroca—, otro proyectado —mis tres hijos son de Zaragoza—, y un trabajo documental:
—Las jotas fueron el fondo musical de un reportaje sobre los Riegos del Alto Aragón. Fue un "corto" , de sólo quince minutos; pero rodado en serio, con película de 16. En la banda sonora Glinka, Chabrier, Massenet, aunque la de éste es una jota distorsionada... Bocherini, Frank Listz, que se anticipó a "Las Bodas de Luis Alonso".
La voz, la palabra en el reportaje, la puso Joaquín Costa, también de la mano y en la admiración de Moreno Marín:
—¿Quién puede sustraerse al influjo de la memoria de Costa, contemplando una obra hidráulica en la provincia de Huesca?
Indudablemente Joaquín Costa ha tocado la sensibilidad de nuestro riojano, hasta llevarle a escudriñar en los restos de una fábrica-molino, construida en 1876 bajo la dirección de aquél. Los restos están junto al pueblo de Pertusa, en la margen del Alcanadre, el río de la obsesión de Francisco, de lo que no se resiste a hablar:
—Hubo que desechar el procedimiento clásico de construcción sobre cimbras de madera. El coste de las cimbras era abrumador con respecto al resto de la obra del acueducto. Eso significaba cambiar de un procedimiento seguro a otro cuyos riesgos, en la práctica, nos eran completamente desconocidos.
Los riesgos se pueden imaginar al saber que la ejecución de la obra ha sido comparable a la botadura de un barco de casi medio kilómetro de longitud (460 metros de eslora exactamente), y un peso equivalente al de cuatrocientos camiones de los grandes. Pero una botadura hecha sin agua debajo, al aire y a sesenta metros de altura sobre el suelo.
Treinta meses duró la construcción del acueducto. Menos de la tercera parte del tiempo que esperó para comenzarla Francisco. Lo dejamos tras su mesa limpia de papeles superfluos. En un despacho más austero que funcional. Sin otro proyecto "especial" por el momento; estudiando inglés en horas libres. Como un español más... también de estatura corriente.
Nos recordó al divo del "traje gris" por algo que dijo durante la entrevista, sobre el "trabajo oscuro pero eficaz". Lo relacionó con una cita de Niestzche pero, en realidad, es a Costa a quien no aleja de su conciencia. Sobre todo, por aquello de que
«Jamás habrá otra, ni más España, que la que salga de la cabeza de los españoles.» __________
FAB
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