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   METÁSTASIS

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Benidorm
-20 febrero 2009-


«... la esperanza puesta en Rosa 10»
FAB


     CON ligeras variantes en su traducción, la frase más citada de Brecht durante los pasados dos meses ha sido: «Es mayor crimen fundar un banco que robar en otro»*. Puede ser que hasta la tuviera in mente el actual director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn quien, además de ser «partidario de una acción con dinamita contra los paraísos fiscales», también lo es de cerrar bancos si fuera necesario... salvando «por supuesto a los depositarios».
La indignación de Strauss-Kahn está más que justificada. A poco que se piense, más bien parece que ha tardado demasiado en escucharse. Porque lo que no puede creer ningún ciudadano corriente es cómo responsables de "altura" (gobernantes, empresarios, financieros de alto fuste...) pudieron aguantar callados —algunas excepciones fueron ignoradas o silenciadas— conociendo datos y señales del desastre que se avecinaba. ¿Por qué no juntaron sus saberes para atajarlo cuando todavía era sólo una amenaza? Ni siquiera parece que lo intentaran.

A la punta que pinchó primero la tensada membrana de protección del sistema, el caso Madoff, siguieron pronto otras. Desde el martes 17 de febrero, la penúltima perforación es la de Allen Stanford (fortuna personal 1.700 millones de dólares; fraude estimado en cinco veces esa cantidad, según la prensa.)
He calificado esa estafa de penúltima porque el "rosario" va sin duda a continuar. La Justicia de los EEUU se viene empleando a fondo. Después de un año de litigio ha logrado que la UBS, (Unión de Bancos Suizos) dé los nombres de 250 ciudadanos que evadieron impuestos sirviéndose de entidades ubicadas en "paraísos fiscales".  El correlato con la indignación del director gerente es obvio. Pero hay mucho más: un ex jefe de banca privada de UBS en fuga, 52.000 clientes cuyas cuentas secretas (a diferencia de los 250) no verán por ahora revelados sus nombres...
La banca suiza resiste por necesidad; si pierde la prerrogativa del secreto está claro que se desmorona. Mas para ir capeando el temporal no necesita echar mano de algoritmos complejos, le bastará atrincherarse en la cuenta de Perogrullo: por cada año de resistencia no destapará más de un cuarto de millar de clientes, lo cual pone el horizonte de liquidación en un par de siglos. Muchísimo antes soplarán vientos permisivos que despejarán el "estilo" Obama.

Si mi "prognosis" es pesimista se debe a la evidencia de que un cáncer de corrupciones de todos los colores ha hecho metástasis planetaria.
En Italia, el presidente de gobierno ha cuadrado el círculo librándose de la acusación de corruptor gracias al abogado que ha sobornado para lograrlo; el abogado ha sido hallado culpable e irá a la cárcel. La oposición, que en noviembre de 2007 era una auténtica esperanza de renovación y cambio político, se ha disuelto como un azucarillo arrastrada por la corrupción del Abruzzo y del Ayuntamiento de Nápoles.
En España, el cruce de acusaciones entre los dos grandes partidos amenaza con desestabilizar el sistema; como telón de fondo los jueces en huelga y, en el horizonte social, la posibilidad de que el número de trabajadores en paro llegue a cuatro millones, circunstancia que el presidente francés (¡!) pone de relieve para demostrar que en su país las cosas no van tan mal.

La metástasis significa que del contagio corruptor se habrán librado muy pocos. Para reflotar el sistema (póngasele el calificativo ad hoc) es esencial que esos pocos sean siquiera algunos. Los ciudadanos tenemos que ser capaces de identificarlos para darles nuestro voto. Puede que aparezcan en lugar distinto al que acostumbramos a votar. Entonces tendremos que cambiar la papeleta.
_____firma

Bertolt Brecht

*
"Es ist ein größeres Verbrechen, eine Bank zu gründen, als eine zu berauben",
de «La ópera de tres centavos» -Die Dreigroschenoper-,  obra que inaugura, a decir de su biógrafo Walter Weideli, la sucesión de las que constituyen su "teatro épico".
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Brecht en 1948 -imagen de Wikipedia-

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