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   Glosas del G-20: «el Gran Soplador»

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Benidorm
-03 abril 2009-


G-20: Soplador
     La viñeta original llevaba a su izquierda el rótulo: Plan GLOBAL contra la crisis. Una vez más el ingenio de los periodistas gráficos(1) ha sido capaz de condensar dentro de un espacio de 60 cm2 el pasmo infinito que nos deja el inmenso circo del G-20. No trato de condenar la evidente "necesidad" de afrontar la crisis de modo contundente y urgente. De no hacerlo así, la gangrena galopante que devora los fundamentos del "sistema" habrá liquidado los mecanismos y protocolos que lo alumbraron, los únicos capaces de recuperarlo. Y destruidos éstos, el futuro, tal como en Occidente lo entendemos, dejaría de serlo. Es decir, si lo escenificado en Londres y su escandaloso coste nos repelen es porque no han respondido a preguntas elementales como las que siguen:

¿Por qué los más grandes mandamases de "nuestro" sistema han dejado en la ruina a unos pocos millones de ciudadanos, sabiendo que necesitan de "todos" para seguir viviendo como dioses? (2)
Quienes juegan con cifras de diez dígitos (en euros y dólares), ¿han tenido que esperar hasta ahora para decir que se conformarán con nueve, mientras miles de familias ven desaparecer a diario  sus salarios que sólo son de tres?

Lo más indignante (calificativo eufemístico, por supuesto) es que los "de arriba" sabían desde hace mucho lo que iba a pasar. En el colmo del cinismo, mientras forúnculos locales iban reventando, responsables de unos y otros gobiernos —alguno con angelical sonrisa—, aseveraban que una vez traducidas a simple porcentaje de la cantidad macroeconómica ad hoc, las cifras de varios miles de millones de euros son insignificantes; —tal argumento se ha enunciado sin rubor en España después de que la CCM fuera intervenida—.

En consecuencia, no son difíciles de entender las manifestaciones violentas de los llamados "grupos antisistema". Que éstos sean a su vez "manejados" por otros mandamases, oscuros y ocultos, no invita precisamente al optimismo. Por lo cual, el ciudadano "normal" insiste:

¿Quiénes y cuántos son los culpables del desmoronamiento global? Porque semejante fiasco planetario no lo montan solitos tres o cuatro "chorizos" de la escuela Madoff o Stanford... ¿dónde coño están escondidos los demás?

El G-20 escenifica el reconocimiento implícito de que una gran parte de la culpa (si no toda) la tiene la tolerancia y protección otorgadas en Paraísos Fiscales a la fundación de bancos, (el zu gründen brechtiano de nuevo). Las conclusiones del desmesurado evento se pueden resumir en lenguaje llano:

«Lo lamentamos muchísimo; nunca creímos que se atreverían a (robar) tanto... desde ahora los controlaremos muy de cerca... las cifras serán razonables. De momento miren: ¡He aquí un billón de dólares! Pero, por favor, please, no pregunten de dónde lo vamos a sacar»

Sin embargo, tal pregunta ya no es necesaria; la caricatura del G-20 como Gran Soplador, conformado para hinchar la burbuja dentro de la que siempre estaremos atrapados, anticipó la respuesta. Si en alguno ha despertado ecos del daliniano Gran Masturbador, es asunto suyo. En cualquier caso, más vale que la membrana resista, que la burbuja no estalle; porque los deslomados seríamos los de siempre, los "pequeños" contribuyentes. Habrá que apretarse el cinturón y esperar que el Ave Fénix capitalista sepa recomponer su crisis.
Aunque es cierto que existe otra alternativa: la de apuntarse a la relación fraternal y constructiva recién estrenada entre Venezuela e Irán: el "G-2" que patrocinan Chávez y Ahmadineyad. La evidencia de que la razón cínica carece de fronteras.
_______firma

(1) Gallego y Rey: EL MUNDO 3 abril 2009
(2) recuérdese la cita de Sloterdijk >>> click

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