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Trataré de no abundar en el tremendismo de los periódicos que están (o se les supone) más del lado de la "oposición" política; pero si éstos han puesto en carne viva las conciencias ciudadanas más impresionables, a mí me producen más alarma los que disimulando sus filias y fobias, maquillan las denuncias persistentes de los foros internacionales, alguno de los cuales, para colmo, escenifica el panorama "precipicial" que prevé para España como más le puede doler a cualquier presidente (de gobierno o de lo que sea): ninguneándolo sin rubor; —rubor que, por cierto, no es cualidad estimada ni aconsejable en la carrera política—.
He podido aligerar, hasta casi anularlo, el componente ideológico de mis temores ante lo fea que se presenta la situación. Es necesario afrontarla con un máximo de imparcialidad, no con un mínimo.
Cuando, —hace no demasiado—, en la Patagonia argentina compartí mesa y amistad con ciudadanos de aquel hermoso país, pude palpar y calibrar el daño residual, todavía latente, de lo que fue el corralito. Algunos de mis amigos viejos, no sé si los más inteligentes, mejor avisados o, simplemente, los que tuvieron más suerte, sacaron a tiempo sus ahorros de los bancos y pudieron disponer de esa plata para emplearla después como mejor les pareció. Sin embargo, incluso éstos, los que la salvaron, "flotaban" en lagunas de indefinición de la realidad futura, en el desconcierto lógico de que volver a confiar en el Estado o en la Banca —¿son dos cosas diferentes?— ya era impensable.
Crece el número de articulistas que mencionan (supongo que con suficiente conocimiento, y eso es lo malo), el posible recurso al corralito en Grecia, y luego en España. Lo citan, algunos hasta parece que alegremente, como caballo de batalla de entre las posibles soluciones (???) a la amenaza que se cierne sobre el euro.
Lo que me lleva a una digresión, aunque sólo aparente:
El catecismo del político oportunista lo definió en lenguaje llano la obra de teatro de Ernst Toller, «Hopla, wir leben!», aquí desconocida. Traduzco de la versión inglesa:
Uno debe jugar sus cartas para que le sirvan cuando los tiempos cambien de nuevo.
Toller estrenó su obra el 3 de setiembre de 1927; el drama se desarrolla en 1919. Es muy poco probable que lo hayan leído las personas del negativo de la imagen reducida que, en positivo y a cinco columnas, reprodujo hace pocos días un periódico de difusión nacional. Por eso no creo que la actitud de esas personas fuera consecuencia de la lectura de la cita.
En cuanto al lector de estas líneas, a la vista material de las pocas que faltan, le reconozco el derecho a censurarme por el galimatías en que lo pueda haber sumido.
Pero de eso se trata, de provocar el breve esfuerzo de una segunda lectura; de que situado "en positivo" considere qué consecuencias futuras podrían derivarse —para su autoestima personal— si él se hubiera expuesto al público y retratado cantando el himno de los parias de la tierra, cuando en realidad vive como un burgués, más que acomodado, y a distancia sideral de la pobreza evangélica; porque ésa, y no otra, sí habría dotado de sentido, de consecuencia, el hecho de levantar el puño y cantar el himno…
… a no ser que, en segunda instancia, allá por setiembre de 2009, en un acto de exaltación de la inconsecuencia, se tratase de anticipar el anuncio del principal efecto "favorable" del corralito: la ansiada igualdad para todos... exceptuados, naturalmente, quienes siempre serán "más iguales que otros".
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Secuencia de CODAS hasta el 15 de mayo
⇒ martes 11 de mayo: USA President Obama llama al Presidente Rodriguez Zapatero. El mensaje (la orden) en síntesis es que España habrá de hacer lo que sea para no agravar los problemas del euro.
⇒ miércoles 12: El presidente español se deja llevar por su impulso favorito, el "como sea", y empieza por rebajar el 5% del sueldo a los empleados públicos que superen el "mileurismo". Las pensiones quedan congeladas (real y metafóricamente).
Es notorio el contraste con la postura del premier británico que, nada más ocupar la presidencia, ha rebajado su sueldo y el de los integrantes del gobierno; es decir, ha empezado el inevitable ajuste por arriba.
⇒ jueves 13: UGT y CCOO se muestran disconformes con la medida. CSIF (Confederación Sindical de Funcionarios Independientes) anuncia una huelga general que "harán solos o acompañados".
⇒ viernes 14: UGT convocará el paro unilateralmente para el 2 de junio.
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