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Todo, en la sociedad como en la vida,
está en movimiento, en cambio, en transformación.
Ceferino ÁLVAREZ REY
El título no va por la reafirmación cartesiana de la existencia: es simplemente un acrónimo, aunque poco conocido.
El Sindicato Único de Mineros de Asturias, —entidad que respalda (respaldó) el acrónimo—, parece haber respondido a la cita que encabeza estas líneas, la que escribió el más destacado de sus fundadores.
Se puede decir que los hechos históricos, (más concretamente, sociopolíticos), difuminados por el paso del tiempo, se recuperan para la memoria colectiva cuando los fija un libro. No hay en ello novedad alguna salvo el refuerzo contemporáneo que presta Internet a todo lo que se mueve. 
Tenía pendiente la reseña de este libro desde que su autor me regaló un ejemplar firmado a finales de 2007. Hace pocos meses volvimos a encontrarnos y reconocí mi deuda. Pero una vez más se repitió el apotegma y aporté otro adoquín al empedrado del infierno. Hoy he sabido del fallecimiento de mi amigo, inesperado como todos los decesos de las personas que tratamos y son más jóvenes que nosotros. Es cierto, sin embargo, que le ha dado tiempo de dejar constancia de los trece años de existencia del SUM (1922-1935) y de llenar el vacío informativo que sobre los mismos se tendía. Fui leyendo la historia entreverada con libros muy dispares. Como acostumbro. Siempre procedo así, y no sé de otro modo que pueda mantener el juicio despierto.
La sorpresa que asaltará al lector desde las primeras páginas, —la de tener en las manos la 'rara avis' de un libro 'socio-político' objetivo—, no lo fue para mí. Desde los primeros pasos de mi relación profesional con el autor pude comprobar que estaba ante una persona que sin pedir nada a cambio regalaba amistad y ayuda, ésta incluso aunque no fuera solicitada. Lo que ahora ha hecho, volcado cientos de horas en la investigación, —y no sé por qué imagino enfrentándose a muchas reticencias—, tiene un valor triple: familiar, regional y nacional. Si trece años de actividad sostenida parecen corto plazo para significar algo en la historia, basta sumergirse en las trescientas páginas de «El SUM» para desechar la idea. Porque la exploración razonada de antecedentes y consecuentes de lo sucedido entonces demuestra «cómo hechos de aquéllos tiempos vuelven a repetirse. Por ejemplo, los argumentos para oponerse hoy a la jornada de 35 horas semanales son los mismos que cuando en 1931 la Patronal sostenía la imposibilidad de la reducción del tiempo de trabajo en las jornadas subterráneas de las minas.»
Asturias toda, y especialmente los partidos políticos, las organizaciones sindicales, los dirigentes y los militantes —que se dejaron la vida en ese largo decenio convulso—, son los protagonistas. Los mineros, sus familias y estreceheces económicas, sus virtudes y 'vicios', aparecen en flashes que aligeran la aridez de las estadíticas. El eje del discurso es, por supuesto, «la contribución del SUM en los movimientos obreros (que) fue ignorada hasta hoy». Las cincuenta páginas del capítulo IV del libro liquidan esa ignorancia. Después, el capítulo V y último, recoge las poco publicitadas y tensas relaciones entre partidos [PSOE y PC] y sindicatos [UGT y CNT] (también entre facciones internas de cada uno), motivadas por las sempiternas 'intromisiones' de los primeros en la dirección de los segundos, siempre sostenida para ahormar la gestión sindical a los intereses de partido.
Veintiocho años duró el exilio político del autor en Francia. Quizás por eso presentó la situación social de los mineros ejemplificada como la descrita por Zola en «Germinal». En caso de haber vivido exiliado en Inglaterra, cabe suponer que su modelo habría estado en «El camino al muelle de Wigan» —los yacimientos de carbón de Lancashire y Yorkshire— que Orwell recorrió y describió.
Con el presente libro, Álvarez ha incorporado el valle del Turón a la denuncia de una explotación inacabable.
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Una vez más, sucesos de cada día parecen producirse como si la actualidad echase mano de la memoria o, a la inversa, los recuerdos se materializasen en hechos por 'simpatía'.
Lo cierto es que la minería y sus esforzados protagonistas tienen en estas fechas primacía mediática por el derrumbe en Chile, mientras que en España cincuenta y dos mineros de un pozo de Guardo en Palencia, y catorce de Tremor en León, se encierran dispuestos a sostener una huelga de 'permanencia' en toda regla. Reclaman el pago de sus salarios y censuran la actitud del Gobierno que parece incapaz de resolver el problema calcado de las denuncias del SUM de hace casi un siglo.
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