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   PÉRDIDA ANTICIPADA

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Manzanares
-15 mayo 2011-


A mi amiga Veglia Bianco,  
una vez más...  

    Ernesto SABATO dió esquinazo a los mass media, en especial a los que esperaban su cumpleaños para sacar algún provecho extra de la efemérides 'centenaria'.Ernesto SABATO
Su desaparición ha sido tan predecible como repentina. Algún diablillo de los que frecuentaba su inteligencia burlona debió de aconsejarle que se adelantase unas cuantas semanas y eligiese un día crítico, el último del mes por ejemplo. De esa forma, las 'prensas' de hebdomadarios, quincenarios y especies similares, quedaban desmarcadas, ‘cogidas’, desempolvando tochos eruditos almacenados in advance para la ocasión. Bien es cierto que en los tiempos que corren, de ese almacenamiento ya se encarga Internet. Con los ‘wikis’ de insoslayables banderines de enganche en cabeza, cualquier obituario en esta pantalla lo tiene crudo. 

No obstante me he atrevido a situar al insigne humanista entre dos de sus citas separadas más de medio siglo. Éstas acotan y cierran prácticamente la epoché,1 el paréntesis de sesenta años de su vida literaria activa.

La primera, de 1945, «el presente engendra el pasado», tiene para cualquier oyente medianamente culto ‘indudables’ resonancias orwellianas. Sin embargo, éstas sólo podrían explicarse a la inversa; es decir, imaginando a George Orwell enfrascado en la tarea de descifrar el aparente contrasentido de la sentencia que pudo leer en «Uno y el Universo», proyectarla al futuro y así escribir, en 1948, “quien controla el presente controla el pasado...”.
Valga destacar que, por una de esas singulares ‘coincidencias’, a Sabato le fue otorgado el Premio Cervantes de 1984, y si hubiera que enriquecer la justicia del mismo con algún calificativo, éste sería "pitagórica".2

La segunda cita data de 1998 y en ella la denuncia se anticipa un decenio a la crisis que hoy, todavía, en varios países de Europa –por no decir en todos–, exhibe filas interminables de hombres y mujeres en "paro":
«Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano».
Incapacidad a la que puso imágenes Ken Loach en 2007 cuando desveló que el drama del desempleo no termina, se agrava, si los agentes que ayudan a ponerle precarios remedios no cuentan ciertamente con lo humano.

Lejos de la publicidad que rodea a tantos colegas agobiados de laureles y ruido –escribió el autor rumano Norman Manea 3–, el solitario Sábato sigue siendo el depositario de esa alta espiritualidad creadora de la dolorosa verdad de lo «específicamente humano», lo conocido como alma, zona «abismal y sombría» de la que se alza el esbelto y afilado granito de su grande y duradera obra de novelista.

Imposible mejorar semejante epitafio.
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1 la epoché, reducción o paréntesis fenomenológico, es definida por Horia como acto purificador... que nos permite el contacto genuino con las esencias.(•)
No son demasiados los escritores contemporáneos cuya obra total, como la de Sabato, pueda encuadrarse dentro de ese paréntesis.
  (•)  «Introducción a la Literatura del siglo XX»  de Vintila Horia –Ed. Gredos, 1976– ISBN 84-249-0669-1 [pg. 53]; una referencia en la WEB es Alacan libros

2 si el lector quiere profundizar un poco más en la circunstancia pitagórica puede entrar en ...lo que no se dijo en 1984.

3 en «Revista de Occidente» nº 369, abril 2011
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⇒ foto ©Julián Martín en www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=602430

⇒ A la sombra de Ernesto Sabato anduve en infinidad de momentos y situaciones. Algunas terminaron por recalar aquí en [Párrafos] :: [Robots] y [Rejas].  

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