«Power brings a man luxuries, but a clean pair of hands is seldom among them.»
Robert Harris «IMPERIUM»
Reconozco que se me han cruzado los cables. Cierto que no es para menos. Estoy seguro de que a lo largo y ancho de la cuarteada piel de toro, desde cuyo centro capitalino escribo, una ingente multitud de compatriotas padece un cortocircuito similar.
Para reparar la avería, la de mi red neuronal, no conozco mejor remedio que tratar de explicarme por escrito. Otros percances más leves no necesitan semejante esfuerzo: suele bastar la conversación, las palabras que se lleva el viento. Mas cuando es agredida la lógica del sentido común la respuesta a viva voz se queda en flatus, y el discurso agresor gana la partida. A nadie debe extrañarle que el triunfo se incline la mayor parte de las veces por quien vulnera la lógica, porque esa transgresión se fragua siempre desde los 'bancos' del poder.
Sea un ejemplo elemental de lógica vulnerada, la propuesta que un ciudadano corriente puede hacerle a otro:
Para la carrera que se celebra mañana se han retirado todos los participantes excepto 'fulanito', ¿qué te parece si apostamos por él?
He afrontado el riesgo de que, ante semejante perogrullada, cualquier lector desavisado decida (haya decidido ya) dejar de seguir leyendo. Lo siento, pero si considera que el prohombre más importante de la política de este país ha planteado (a su modo) esa misma propuesta a sus compañeros de partido y, por extensión, a todos los ciudadanos, entonces, quizás, el susodicho lector recuerde el equivalente castellano de caucus1 y se indigne.
Debo aclarar, no obstante, que el calificativo imperial añadido en el título no es gratuito y que, en modo alguno, denigra la propuesta. Todo lo contrario: Marco Tulio Cicerón volcó su asombrosa capacidad discursiva hacia el logro del imperium, el poder supremo en el estado.2
Respecto al tránsito hacia la indignación habría que distinguir entre el mero cambio de 'humor' personal —a resultas de cualquier jugarreta política—, y/o la adhesión activa al movimiento denominado 15M que todavía acampa en Madrid y en otras ciudades de España.3
Lo que es difícil de evaluar es el desplazamiento de la atención mediática hacia este fenómeno en descarga de la presión sobre el reciente descalabro electoral, sufrido por las huestes que encabeza el prohombre. Para ser imparciales sobre los méritos y deméritos de la tolerancia policial exhibida, se impone una prolongada reflexión que necesariamente empieza por el cui prodest?, la pregunta obligada:
¿a quién beneficia, o ha beneficiado, mantener 'vivo' el movimiento?
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1 es ilustrativo el artículo de octubre de 2010 »»»
2 Robert Harris, «Imperium» :: ISBN 978-0-091-79542-9 [hay traducción española]
3 Por casualidad me 'anticipé' más de un mes a la materialización del 'movimiento'. Insistir en ello sería redundante, pero quien desee recordarlo puede hacerlo aquí: »»» 
Desplazamiento hacia los barrios y la periferia
Durante la quincena transcurrida entre ésta y la actualización precedente el movimiento se ha mantenido vivo. El sentido iniciático que tuvo me parece recuperado en situaciones como la que siguió al levantamiento de sus tiendas de la Puerta del Sol en la madrugada del lunes 13.
«... los acampados no se iban, se expandían... ... frente al Museo del Prado, el grupo ha vuelto a hacer una sentada, esta vez silenciosa y, tras ella, han avanzado hacia la Glorieta de Atocha, donde se han solidarizado con miembros de la asociación Acas-Sureste, que llevan 43 días acampados en protesta por 'la estafa inmobiliaria a 15.000 familias de trabajadores'...»
Mientras sigan produciéndose semejantes desafueros ante las narices de los políticos, y sean gentes 'transeúntes' las que hayan de mostrar solidaridad, tendrá sentido el mensaje que exhibieron frente al kilómetro cero el pasado día 5 (aunque no fuera noviembre).
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