Dondequiera que habitéis, no comeréis sangre alguna ni de ave ni de bestia
LEVÍTICO 7 - 26
A veces, los sucesos que gobiernan 'azarosamente' el diario acontecer parecen centrarse en una temática única y singular. Me refiero en especial a los sucesos 'mentales', a los que responden a la pregunta ¿en qué estás pensando?, la que pronunciará nuestro interlocutor si en el diálogo que mantenemos con él hacemos una pausa demasiado prolongada.
Las cualidades única y singular excluyen de la temática sucesos de características propias, tales como estar obsesionado/a o enamorado/a, por citar los dos más comunes. Por otra parte, la procedencia, la chispa originaria del suceso mental, es sobrevenida, es decir, nos llega del exterior de improviso, y el hecho de que el tema se 'repita' es lo que resulta sorprendente.
El lector que se asomó a estas páginas la quincena pasada recordará a Mahmud, el musulmán nacido infiel [judío]. Además, quien tentado por la curiosidad de saber algo de Hilsenrath, accediera otra quincena más atrás a la pestaña de <párrafos>, pudo comprobar la filiación alemana del casi nonagenario escritor [también judío]. Acabo de leer el primer libro traducido de Shalom Auslander, autor de filiación norteamericana [y también judío, –aclaración innecesaria si prestamos atención a su nombre].
Ni siquiera la proximidad en el tiempo de los tres 'sucesos' antecedentes me habría llevado a considerar su singularidad de no haberme dado de bruces con la 'noticia' de que «No existe el smartphone kasher».
Este cuarto suceso despabiló mi atención: era como si, desde el universo judío, alguien me quisiera 'decir' algo. Pero a lo largo del tiempo sólo he conversado con cinco personas reales que pertenecieran a ese universo, y mis saberes sobre su mundo son mínimos. Hasta hoy ignoraba que la diferente grafía kasher // kosher únicamente marca la diferencia de pronunciación (la segunda es la asquenazí *).
 Desde la perspectiva occidental, cristiana o agnóstica, conviene saber que si invitamos a comer a un judío puede que rechace platos de la carta que nosotros en cambio celebramos. Rechazará todos los alimentos "no kasher", es decir impuros, los procedentes de animales, aves y peces considerados así. Por ejemplo, son animales impuros aquellos cuyas pezuñas no están hendidas, separadas por completo. Entre los peces, los que carecen de aletas y escamas (imagino que los calamares y el pulpo), y entre las aves la exclusión tajante la conforman las de rapiña, carroñeras por naturaleza.
Por lo que antecede, resulta claro que las dificultades del supuesto almuerzo compartido sólo caen del lado de nuestro invitado, y hasta aquí son inteligibles y soportables para cualquiera. Sin embargo, el precepto kosher no se queda en eso. En el mundo moderno, a decir de Auslander, la educación judía ortodoxa es un cerco de 'barrotes medio invisibles', levantado para inculcar desde la infancia el más temeroso respeto a Dios. Aunque las invectivas de su libro resultarán excesivas para lectores timoratos, la consistencia de esos barrotes alcanza en la realidad extremos 'prácticos' impensables.
 No puedo ni me concierne garantizar le veracidad de una muestra de esa realidad. Para los lectores que decidan explorarla añadiré que la firma israelí MIRS no parece que haya inventado nada más allá de encarecer a tope, durante el Sabbath, las conversaciones que a los soldados se les ocurra mantener usando el smartphone. Mi veterano móvil <Siemens A50>, u otro cualquiera de su edad, habría cumplido perfectamente. _______
* asquenazí o ashkenazi: judíos nacidos en Europa central y oriental; los nacidos en los países de la cuenca mediterránea son sefardíes.
»»» la imagen de KOSHER PIZZA encabeza el artículo «Kasher... ¿qué es eso?» de Rav Arie Natan
ACOTACIÓN añadida para observantes puntillosos de la lengua inglesa...
... quienes sin duda, nada más leer el titulo, habrán detectado el 'error': donde dice or not debería decir or no.
Reconozco que por unos momentos yo mismo estuve a punto de corregir la 'errata', pero me dí cuenta de que no era tal. Sucedía simplemente que la intuida elipsis me había llevado sin esfuerzo a emplear el adverbio (not) en lugar del adjetivo (no). Si me hubiera quedado en la simple corrección habría reducido a la mínima expresión (y sin darme ni cuenta) la tremenda fuerza de 'lo kosher', tal como el artículo apunta.
La elipsis que bailaba en mi subconsciente fue provocada por la concisión del título, y contenía (contiene) más de un verbo, el primero, sin duda, comer: to eat kosher or not to eat ...
Otro, por ejemplo, tocar: to touch kosher or not to touch …
y, por supuesto, tantos como se puedan imaginar desde la óptica de los hablantes judíos, hasta pensar to think o vivir to live.
Pienso que esta acotación también será apreciada por los observantes no necesariamente puntillosos que quizás decidan echar un vistazo a las sutilezas marcadas por el no y el not. Sería como hacer una visita al príncipe Hamlet añadiendo lo kosher a su reflexión del to be. No tan aventurada propuesta como podría parecer ya que, en palabras del citado Rav Arie Natan:
La síntesis: control de la voluntad espiritual en su dimensión ética sobre el sistema físico, esta es la definición de "kasher". _____________

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