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   Metáfora in praesentia

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Madrid
-15 de AGOSTO 2011-



      Es razonable anticiparse al sobresalto que puede provocar una escena (ficticia) filmada a partir de una práctica imperturbable: la ablación del clítoris en niñas nacidas en el seno de familias cuyas creencias o costumbres ancestrales lo exigen.
Más allá de los datos estadísticos poco sabemos los 'occidentales' de esa realidad. Cabría sospechar que tampoco es cosa que nos importe demasiado y que, del mismo modo que afrontamos las infinitas desgracias que asolan a los 'mundos ajenos', nos tranquiliza la evidencia de lo poco que podemos hacer. Sin embargo, y menos mal, hay personas a quienes no sólo importa sino que emplean su vida en demostrar que 'algo' se puede.

      Jocelyn Saab cámara en ristre, dejó testimonio de su empeño hace más de un lustro. Escribió y dirigió «Dunia», la película que conmocionó el Festival de El Cairo en 2004. Después siguieron los premios –he contado más de diez–, su paso fugaz en 2010 por ciudades españolas, Madrid, Córdoba y Granada, y su vuelta a Madrid en sesión única de filmoteca el 5 de julio pasado. Allí tuve la suerte de encontrarme.*

      Los ciento doce minutos de presencia fílmica están casi copados por Hanane Turk, Dunia, la aprendiz de bailarina que se interroga por el significado de su sensualidad contenida, inexplicada. La complicidad de directora y actriz posibilita esa explicación, cuando la metáfora se materializa en el torrente de gritos de la niña y la bailarina los oye. No llega a tiempo para impedir la atrocidad, pero carga con la niña, se la lleva y le da cobijo y consuelo.

Es fácil imaginar las dificultades de un rodaje que contiene no sólo una secuencia atentatoria contra prácticas consagradas sino contra la religión mayoritaria. Las palabras de Jocelyn** son directas y contundentes:

«Es muy duro vivir la censura. Cada vez es más sistemática. No te permiten filmar una calle si no está limpia... Empezaron por censurar el guión, que no entendieron a pesar de que acababa de recibir el premio al mejor guión en Francia (2003). Tras el preestreno de la película en el Festival de El Cairo recibí críticas muy violentas. Se llegó a decir que mi película era pornográfica, ¡cuando yo me había inspirado en los más grandes autores árabes! Lo pasé muy mal. Además, cuando se acusa a alguien de atentar contra el Islam, la situación se vuelve peligrosa; fui condenada a muerte por una especie de fatwa que lanzó un periodista. ¡El colmo! Cada vez que me he enfrentado a la intolerancia y al integrismo, incluidos los de mi propia comunidad cristiana, tres veces a lo largo de mi carrera, he sido condenada a muerte. No he parado de derribar tabúes, porque ­ése es precisamente el sentido de mi trabajo. Hay que pasar por alto estas cosas, y al mismo tiempo no olvidar los problemas reales que generan».

        A pesar de otras aseveraciones precautorias de la directora, ... la ablación es un punto de tensión, pero no es el tema de la película... la película trata de la realización de uno mismo, de la libertad individual y del placer–, la reducción timorata a la proyección en filmotecas invita a pensar que la exhibición comercial se ha estimado 'políticamente incorrecta'. Lo cual hace destacar más, si cabe, la audacia de esta mujer y de quienes la acompañaron.
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* Filmografía y foto de Jocelyn en FCAT

** De la entrevista a Jocelyne Saab realizada por Bachar Rahman, Afrique Asie, septiembre 2006. –reproducida completa en la información impresa facilitada por el Cine Doré, FILMOTECA ESPAÑOLA :: julio, 2011–.

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