Preámbulo
Cuando aparece un nuevo concepto que se incorpora rápidamente al léxico de una comunidad, suele existir un hombre creador de la palabra, o de la frase, que define el concepto. Sin embargo, en muchos casos la invención o el hallazgo terminológico proviene de un grupo humano numeroso, parece haber brotado espontáneamente de la comunidad entera. Si se pretende rastrear la génesis del hallazgo, las operaciones y metodología que se apliquen en su búsqueda siempre serán provechosas, aunque se fracase en el intento.
Al emprender la marcha atrás hacia el concepto negritud el rastreo termina pronto, pero se ramifica en la necesidad de intentar comprender la ideología, el pensamiento político y las condiciones socio-culturales que han precedido y trascienden hoy el término, y a las que han motivado su rápida propagación; tan rápida que, para algunos pensadores y políticos negros, negritud ha empezado a significar reaccionarismo, es decir, lo contrario a la "reivindicación revolucionaria" que la hizo nacer hace menos de medio siglo.
El punto de partida del rastreo, por evidente, resulta trivial: negritud apunta hacia la raza negra. Pero han caído muchas barreras cómodas (establecidas por una antropología que ya se considera precientífica) que permitían separar las razas con relativa nitidez. No obstante, en lo que al color de piel compete, es incontestable la oposición blanco_negro. Lo que es más discutible es la primacía, demasiadas veces forzada "a posteriori" por la colonización blanca.
La palabra
Mi negritud no es una piedra, su sordera abalanzada contra el clamor del día
Mi negritud no es una mancha de agua muerta sobre el ojo muerto de la tierra
Mi negritud no es una torre ni una catedral.
Estos versos pertenecen a la traducción del poema de Aimé Césaire «Cahier d'un retour au pays natal». Es la primera vez que la palabra negritud aparece escrita. La fecha: año 1939.
Césaire es un poeta, dramaturgo y ensayista, nacido en La Martinica en 1913. Se le considera uno de los más importantes hombres de letras negro. Fue diputado del partido comunista en 1944, y alcalde de Fort-de-France.
Pero tres versos y un hombre, por alto que sea su prestigio cultural y político, no son una revolución. Esta lo ha sido y lo es. Conviene por tanto ahondar algo más en los antecedentes de la palabra. Cabe preguntarse si el brote poético es un mero contrapunto verbal desde la sentida esclavitud ancestral del hombre negro. También si tiene suficiente contenido y fuerza el término para englobar los movimientos emancipadores de Africa y, al mismo tiempo explicar la contestación pacífica de Luther King y la violenta de Malcom X a las políticas discriminatorias del poder blanco en los Estados Unidos. La dificultad de encontrar respuestas correctas a estas preguntas reside en el dinamismo del fenómeno histórico que analizamos. En rigor pocos análisis, si alguno, que se pretendan enmarcar en la «Historia del Pensamiento Político» pueden considerarse estáticos. Hasta las filosofías políticas más terminadas rebrotan alguna vez y exigen del estudioso que revise hipótesis y conclusiones ya cerradas.
La hipótesis de partida es que "negritud" es un concepto que subyace en el sentimiento, en la acción revolucionaria y en la contestación, pero que no informa por sí solo del pensamiento político del África negra ni de la sustancia social de las reivindicaciones de los hombres de color norteamericanos. Tal hipótesis arranca desde la lectura meditada de los versos de Césaire. Las tres definiciones consecutivas son negaciones. Aunque su fuerza poética sea indiscutible, la vía de la negación es por su naturaleza fuerza política de oposición. Desde el momento en que obtenga algún éxito tenderá a sustituir las conceptualizaciones negativas. Si éstas fueron predominantes, como en este caso parece, el mismo concepto quedará desdibujado e incluso tenderá a ser sustituido.
Esta breve digresión semántico-política no es banal. Pronto se encuentra entre los intelectuales negros la tendencia hacia la positivación y hacia la diferenciación de matices en las definiciones de sus movimientos políticos. Pueden bastar dos citas:
La Negritud es el complejo íntegro de valores de civilización —culturales, económicos, sociales y políticos— que caracterizan a los pueblos negros o, para hablar con más precisión, al mundo negro africano.
Leopold Sedar Senghor
Mientras la negritud en los países francófonos es un arma de lucha contra el colonialismo, el negrismo es expresión de unidad histórica (...) lucha contra el racismo, en fin.
Nicolás Guillén
Es también significativo el comentario que los autores de la «Breve Historia de Africa» hacen sobre la creación de los conceptos negritud y personalidad africana:
Ambos (conceptos) parecían un requisito indispensable para una acción africana eficaz en el campo político.
Apunte antropológico
Parece que la investigación antropológica, ni con la ayuda de la paleontología ni la de otras ciencias afines ha podido desvelar el misterio del origen del verdadero negro. Empieza a aceptarse la hipótesis de un tronco común "pre-sapiens" para toda la humanidad. Y este tronco común se sitúa precisamente en África, hace unos dos millones de años. La conquista del fuego se data en cincuenta o sesenta milenios. [...]
Desde un punto de vista profano, posiblemente ingenuo, cabría preguntarse si en realidad está desvelado el origen del "verdadero blanco". Sea como fuere, diversos autores coinciden en que el negro estaba ya instalado en Africa hace unos seis o siete mil años con los bosquimanos, pigmeos y caucasoides "hamitas". En esas fechas los negros eran minoría, pero pronto iban a participar en la tercera gran revolución de la historia humana: el cultivo de la tierra. El cazador nómada pudo comenzar a reducir sus correrías y a disfrutar del sedentarismo de la aldea [...] lo que hizo posible por primera vez densidades de población, traducible en términos de hombre por kilómetro cuadrado más que en kilómetros cuadrados por hombre [Oliver y Fage].
Por otra parte, añadida a la producción masiva de alimentos que los negros aprovecharon en la costa oriental, en el centro, centro austral y guinea, y los caucasoides en el valle del bajo Nilo, una circunstancia climática atrajo al Sahara a diversos pueblos: las grandes lluvias del Neolítico. Es la época del Sahara fértil y, probablemente, la densidad de población llegó a ser más alta allí que en cualquier otra región del mundo. El clima cambia hacia el segundo milenio antes de Cristo. Cuando escribe Herodoto en el 450 aC, el Sahara es un desierto. Al sur se establece la primacía decisiva de los negros: a lo largo de toda la franja de la Sabana, entre el desierto y la selva ecuatorial. El desierto pasa a ser desde entonces una barrera difícilmente franqueable. El negro y su cultura se van a desarrollar separados de los blancos, aunque no del todo y no siempre. La imponente civilización del Nilo y la fuerza del islamismo le van a alcanzar. La vía de penetración más importante será relativamente pacífica. Relativamente sólo porque una de las mercancías principales del intercambio pacífico fue precisamente el hombre, el esclavo negro. La esclavitud, lo que pone a precio de sangre las raíces de la esencia de la negritud, merece un epígrafe aparte.
De la Civilización a la Esclavitud
En la llamada civilización sudanesa, a la que probablemente se refiere Senghor, es donde se encuentran los valores culturales, económicos, sociales y políticos, a través de toda el África subsahariana, desde el Mar Rojo hasta la desembocadura del Senegal, a lo largo de la cadena montañosa del África bantú, y desde las fuentes del Nilo hasta la Rhodesia meridional. Civilización negra con un acervo de ideas pre-cristianas y pre-musulmanas que, por fuerza, habrá fecundado un signo positivo de la negritud.
Las características socio políticas de la civilización sudanesa las sintetizamos del libro de Oliver y Page. Como sigue:
- proceso de acumulación: varios "reinos" periféricos débiles se aglutinan alrededor de uno o varios fuertes o principales.
- proceso de mimetismo institucional: los reinos aglutinados forman "estados", y aunque los pueblos sean distintos sus instituciones son tan parecidas que revelan un tronco común.
- progresión hacia estructuras políticas fuertemente centralizadas: las laxas instituciones de familias y linajes se desdibujan en el proceso de acumulación.
- concepción no feudal del estado: el poder no es hereditario ni es patrimonio de las grandes familias.
- monarquía burocrática, dictatorial y "divina": burocracia sin papel ni tinta pero con oficiales y funcionarios que podían ser transferidos o degradados a capricho del rey, personaje divino a quien se rendía culto y por quien se mantenía ardiendo el fuego sagrado.
- pinceladas de nepotismo autóctono: los puestos preeminentes eran los de reina madre, reina hermana y, en número limitado, las "grandes esposas".
- fiscalización tributaria: recogida de tributos para el mantenimiento del rey y de los habitantes semi-urbanizados de su capital. Tributos en especie y comercio exterior de trueque.
Puede ser una equivocada apreciación personal, pero lo que antecede parece tener reflejo en los siguientes versos del mismo poema de Césaire:
¡Ea por los que jamás inventaron nada
por los que jamás exploraron nada
por los que jamás han domado nada!
mas se abandonaron sorprendidos a la esencia de todas las cosas
... despreocupados de dominar ...
Si la civilización de los "estados" sudaneses es el prototipo de la civilización negra (como así parece) y es conjugable con el canto al abandono y a la despreocupación de dominio que uno de sus descendientes ensalza tan apasionadamente, el choque con los intereses materialistas y pragmáticos de los "colonializadores" blancos más ambiciosos no podía tener más que un perdedor.
La demanda de mano de obra en las plantaciones europeas de la América tropical creció desmesuradamente al demostrarse la tendencia al aumento progresivo de la demanda de azúcar en Europa. Esto sucedía en el siglo XVII y alcanzaba su cenit en el siguiente.
La relación amo-esclavo era tan antigua como la humanidad misma, pero esta máxima expresión de la explotación del hombre por el hombre había sido producto, las más de las veces, de la conquista, de la lucha por la hegemonía política. Cierto que los prisioneros vencidos terminaron su vida como esclavos en muchas ocasiones pero esto, especialmente si sucedía a gran escala, era consecuencia de la derrota, no de un planteamiento comercial. Para que la cifra de esclavos negros esparcidos por América sobrepasase durante el siglo XVIII la cifra de seis millones fue necesario un antecedente "racionalizador", un punto de partida para poder justificar un comercio que necesariamente había de repugnar a muchos hombres de la edad moderna. Este antecedente fue el breve del papa Nicolás V, que en 1452 autorizaba a los portugueses a conquistar las tierras africanas en poder de los sarracenos y a esclavizar a sus habitantes. Entonces fue como una continuación de la reconquista, pero en suelo africano.
Hasta que dos siglos después llegó a decirse: "El Brasil tiene su cuerpo en América y su alma en África".
Valga de colofón un contrapunto singular que matiza la conjugación enunciada al principio de este epígrafe: amo blanco-esclavo negro. Las leyes españolas se opusieron muy pronto a la esclavización de los indígenas americanos. A diferencia de lo que sucedía con los negros, no parecía haber justificación moral para someterlos a servidumbre. En consecuencia, el propio padre Las Casas propugnó la importación de esclavos africanos para liberar a los indios de los trabajos pesados.
Quizás sea ésta una explicación indirecta de por qué el movimiento del "indigenismo" haitiano —que con el negrismo cubano es precedente de la negritud— no ha tenido eco destacado en la América española. _________
La fotografía es un fragmento de la publicada por REX features en el
1975 YEARBOOK de la New Caxton Encyclopedia :: ISBN 07014 0028 5
Notas: —En la fecha que recupero y extracto este artículo (marzo 2008) la WEB devuelve 40.900 entradas a la búsqueda de «Negritud».
—Al lector interesado en el tema le recomiendo «¿Crisis o agotamiento de la negritud?» de Georges R. Coulthard (Universidad de las Antillas) »»» 
—A lo largo de más de dos años, en mayo de 2010, he podido comprobar que el "tema" sigue candente. Las estadísticas quincenales de visitas a ANTELESPEJO sitúan este artículo como el más solicitado de todos los que componen el sitio. Razón suficiente para adaptar su formato a los tipos más legibles que fui desarrollando posteriormente. También es de esta segunda fecha la vinculación directa del artículo de Coulthard.
________________ Fernando Anguita B.
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