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   SITUACIONES CONFLICTIVAS (•)

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Nº 135 — NOVIEMBRE 1976
«Galaxia» 07
Madrid — España



    A primera vista no parece difícil discernir cuando una argumentación ha caído en el clrculo vicioso. El lenguaje castizo nos sirve una imagen muy gráfica: "la pescadilla que se muerde la cola". Una representación plástica culta –reproducida hace poco en la martillo de FowlerRevista de Occidente(1) es el martillo de Malcolm Fowler. La herramienta tiene el mango doblado y dirige sus hipotéticos golpes a una punta clavada en su extremo.

    Sin embargo, la cuestión de la "viciosidad" de una argumentación es bastante peliaguda. Por definición, de un círculo vicioso auténtico no se puede salir. La proposición que lo explicita termina por ser archivada y, si aporta algo novedoso, puede que llegue a ocupar un lugar en el catálogo de sentencias célebres.(2)
Es más problemático archivar situaciones conflictivas "viciosas". Como primera medida se impone catalogarlas, reconocer los signos, la relación causa/efecto que condiciona su persistencia. Una dificultad respetable, que puede dar al traste con la correcta identificación de tales signos, es el hecho de encontrarse "dentro" del conflicto. Ocurre entonces algo así como ante el intento de comprender la cuarta dimensión. Esta se puede teorizar y formular, pero llegar a existir en ella presupone salir de nuestro mundo tridimensional: dejar de existir en él.

    Si nos paramos a examinar las situaciones conflictivas que nos rodean advertiremos que al acercarse al punto límite –a la llamada crisis– han estado precedidas de muchas pasadas por argumentaciones semejantes entre sí, casi idénticas las más de las veces. En lógica rigurosa esto no implica que una situación haya caído en el clrculo vicioso, pero a efectos prácticos el resultado no será otro. Si no sabemos, o no podemos, salir del esquema cerrado sólo llegaremos a ser capaces de vislumbrar nuestra impotencia, pero ni remótamente la solución. Por eso resultan vanos tantos esfuerzos, y hasta la autocrltica honesta –no la mala conciencia– deviene estéril.

    La sociedad nos estratifica porque nuestra cárcel tridimensional es además newtoniana. La fuerza de la gravedad nos deposita en capas, clases, grupos, grados... –todos son sinónimos–. La alteración sustancial de esta ordenación sedimentaria sólo cabe esperarla de una convulsión metamórfica. Después, si en lo social sigue siendo válida la analogía con el mecanismo geodinámico, el proceso sedimentario recomenzará; pero tendrá que contar, para el establecimiento del nuevo orden, con las piezas del rompecabezas estratigráfico que hayan emergido en la convulsión.
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RdeO


(1) Recobro esta nota y repaso la RdeO (nº 5_6) de la "tercera época" [nov/75::set/77] cuya portada reproducía el imposible martillo. Imagino que los poseedores de los veintidos números que componen esa época los atesoran, y en más de una ocasión habrán vuelto a alguno de ellos a recrearse en los contenidos (especialmente el Teatro) y en las imágenes que acompañaron la excepción de su formato.

(2) "Juegos Lógicos", el artículo que cierra el número de la Revista, reproduce media docena de sentencias. Me quedo con la de Ionesco: «Coja un círculo, acarícielo y se volverá vicioso»
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(•) Al igual que CONFLICTOS, éste artículo corresponde a los "editorializantes" (sin título), cuyo tema central fue la controversia, sostenida e inacabable, sobre denominación y atribuciones profesionales.

Fabian Zola

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