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   CONFLICTOS *

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Nº 136 — DICIEMBRE 1976
«Galaxia» 08
Madrid — España



El análisis de los brotes de abuso en el uso de las palabras puede ser un método sencillo para comprender un fenómeno social complejo, cuya explicación rigurosa necesitaría el concurso de varias disciplinas. El uso pronominal del verbo realizar es un ejemplo. En su forma transitiva es un vocablo frecuente —el "homo faber" está destinado a realizar cosas—, y el sustantivo goza de predicamento en el discurso triunfalista —¿qué sistema habla de pequeñas realizaciones?—. Sin embargo, el sentido reflexivo del verbo ha sido el protagonista del "boom".

Ignoro quién haría por vez primera la pregunta ¿Se siente usted realizado? Así leída, despojada de interlocutor, resulta un poco cursi. Quizás porque lo sea, parece que se bate en retirada; pero si se ha repetido hasta el abuso es lícito suponer que tiene, o ha tenido, algún contenido trascendente.
Una consulta somera al diccionario no nos aclara mucho más de lo que ya suponíamos: realizarse es hacerse real, efectivo. El primer adjetivo parece precipitarnos en el culto a Perogrullo, aunque algunas nociones de psicoanálisis nos pueden evitar la caída. Si sustituimos realizado por hecho efectivo, la pregunta anterior queda horrísona y, además, amputamos parte de su significado. Para no cercenar matices, sino al contrario, cabe recurrir a otros conceptos análogos y a sus antónimos. Sea el par integración-disociación el que nos guíe.

Puede ser discutible que realizarse equivalga exactamente a integrarse; en cambio, "no sentirse realizado" es condición para llegar a "sentirse disociado". Tal como apuntaba, ya hemos pisado conceptualmente el terreno del psicoanálisis porque la disociación es el umbral de la esquizofrenia. ¿Sería aventurado concluir que la moda de hablar de "realizarse" es el reflejo colectivo de la suma de los temores individuales a la disociación? Evidentemente sería aventurado pero no gratuito ni trivial, aunque el problema, planteado en términos tan amplios, escape a nuestras posibilidades de análisis. Sin embargo, nada nos impide discurrir sobre una parcela del mismo. Por ejemplo, sobre si puede alguien aspirar a realizarse dentro de un organismo colectivo que demanda la detención de su propio crecimiento.

Mi respuesta a ese interrogante es no. y ya sé que a las negaciones rotundas les acaban por salir tantos flecos como a las afirmaciones triunfalistas. Descarto de antemano que la realización individual se haya dado hasta en la profesión de pobre. Con ello espero ahorrar una buena lista de argumentos basados en la manipulación de escalas de valores "ad hoc" (las recompensas que no vienen de este mundo, etc.)

Para concluir, volveré al organismo en cuestión —que no es hipotético— y a su demanda. De ser ésta obedecida, se habrá puesto en marcha un mecanismo de extinción de tipo autófago. Pienso que a las células de un organismo autófago no les queda más salida lógica que tratar de "realizarse" fuera de él. Sólo si esta opinión es compartida mayoritariamente, si se traduce en una suma importante de actuaciones individuales dispuestas a mantener la denuncia de su pasado, y no a enterrarlo, se podrá esperar la transformación radical de la alienante estructura clasista que ha hecho posible semejante demanda de autoextinción.
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* CONFLICTOS es un título genérico añadido a los artículos "editorializantes" (sin título), cuyo tema central,
la controversia mantenida sobre denominación y atribuciones profesionales, parece ser que todavía colea hoy.

Fabian Zola

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