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Si la coherencia de un gremio es tan alta que apenas se observan disonancias entre las opiniones de sus componentes, las actitudes que éstos manifiestan y la ideología que articula el entramado abstracto de su "aparato", decimos que el gremio funciona como un reloj. Como un reloj que funcione, naturalmente.
El Consejo de Rectores de la universidad española parece que no ha alcanzado ese grado de coherencia gremial. Al menos así opina Fernando Savater, cuyo reino –son sus palabras–, no es de ese mundo universitario. En un artículo aparecido en EL PAÍS de 19 de julio, Savater, con su envidiable estilo de francotirador intelectual, argumenta en Defensa de los rectores, aunque realmente lo que "defiende" es la desaparición del Consejo: la deseable autonomía anti-jerárquica y anti-burocrática de la universidad.
"Deseable", sin ser un calificativo así expreso en el artículo, representa la tensión volitiva de todo el argumento, la aspiración hacia el logro de una universidad de estructura flexible: abierta a la contratación de profesores, al plazo de permanencia de éstos, y al reconocimiento de diversos niveles de docencia.
En un hipotético arrimar el ascua a su sardina, pienso que a los lectores de CIMBRA, especialmente a los que se emplean en tareas docentes, les tiene que haber producido cierto regusto la esencia de los argumentos de Savater. No todos los días se ven apoyadas por un filósofo las reivindicaciones de un colectivo minoritario; lo que se ve por doquier son reivindicaciones derrotadas por la indiferencia y el silencio.
Sin embargo, no puedo asegurar que ese regusto (imaginado) sea general. En la mayoría de los casos –y esto es aplicable a muchos más colectivos que el nuestro– las reivindicaciones que se pretenden son integradoras. Individuos apocalípticos son los menos y, además, aunque la palabra haya hecho fortuna desde su renacer con Umberto Eco, muy pocos la comprenden bajo su matiz preciso: el del regocijo de Savater. Son muchos más los que, si comulgan con el vocablo, le atribuyen cualidades flamígeras: lo esgrimen como espada de fuego contra los que no se quieren i ntegrar.
Esta sobrecarga connotativa de las palabras (que desborda la polisemia meramente denotativa) crece geométricamente con las frases y oraciones. Por eso, tantas veces, la simple lectura no basta. Sirva como ejemplo un "ámbito" de la defensa de los rectores, que exige relectura para no acusar a su autor de maniqueísmo. Dice así:
¿Se convertirá lo malo en bueno porque sean los buenos quienes adopten la tarea de los malos?
Basta seguir leyendo, si es que el artificio de la auto interrogación no ha sido suficiente, para saber que la respuesta es negativa. Sin embargo, buenos y malos han hecho su aparición y, por supuesto, (enseguida) mostrando su etiqueta política en la solapa.
–"Entonces, ¿qué?"
Entonces, sencillamente, hay que entender –las mentes muy escoradas a la derecha o a la izquierda deben entender– que la polarización maniquea se materializa únicamente en los radicalismos. El equilibrio se alcanza al aceptar no sólo que puede haber, sino que hay "buenos" entre los "malos".
Cuando así se entiende, y se da testimonio del profesor, del jefe, o del currante –que encasillados entre los segundos son de los primeros–, se gana en satisfacción personal. Aunque se arriesgue (se pierda) la etiqueta de progresía intelectual. Que, de todos modos, puede conservarse asimilando (y asumiendo) el fondo y la forma de los escritos de Savater.
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Adenda a 15 de ENERO de 2010
El panorama intelectual español de casi medio siglo tiene en la figura del Savater_filósofo (atributo que a mi entender, engloba todos los demás) el campeón que ha batido todas las marcas. No voy a recurrir, ni siquiera apuntar, a cualquiera de las sencillas comparaciones a que se presta su polifacética actividad. Sólo voy a marcar la singularidad de su paso por cuatro fechas. Es un ejercicio sencillo y sin pretensiones; no son fechas "notables" –que a él se le hubiera podido ocurrir señalar en su agenda–, son sencillamente cuatro momentos en que mi "burbuja" ha pasado muy cerca de la suya, a saber:
•1– 1980 / Julio :: «La defensa de los Rectores» en EL PAÍS :: eco en CIMBRA que he volcado ahora (15 de enero de 2010) aquí, en ANTELESPEJO.
•2– 1993 / Octubre :: leo «El jardín de las dudas» finalista del Premio PLANETA. Fernando ha "perdido" frente a Mario, otro fenómeno de la narrativa, pero nos brinda un hermoso epistolario que "añade" una decena de cartas a las más de veinte mil que se conservan de Voltaire.
•3– 2007 / Mayo :: EL PAÍS censura «Casa tomada» :: leo en el PERIÓDICO DIGITAL las 1600 palabras del artículo. Para apreciar su tono basta un párrafo:
Aunque duela decirlo y dejando a un lado la pureza de las intenciones iniciales, ejem, lo indudable ya es que el Gobierno de Zapatero ha fracasado en toda regla en el supuesto 'proceso de paz'. Una ETA acorralada, políticamente cortocircuitada y que podía haber sido eliminada en año y medio de haber seguido la política conjunta PP-PSOE de finales del Ejecutivo anterior (según afirma la Policía francesa)
•4– 2008 / Setiembre :: Acto de fundación del partido «Unión de Progreso y Democracia» :: UPyD
ANTELESPEJO se hace eco del acontecimiento y reproduce la fotografía que reune con Rosa Díez, fundadora y presidenta, a los dos "litigantes" por el PLANETA de quince años antes. ___________

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