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Nº 40 — JULIO1987 |
Aquel día de febrero, haberse quedado en pie, de parado, que dicen los argentinos, cuando lo racional era tirarse al suelo, fue condición suficiente para entrar en la historia. Algunos lo consideraron el broche, la condecoración final que se concede a quienes se premia para luego arrinconarlos definitivamente. Es evidente que se equivocaron quienes pensaban así. En este caso, por razones que no hace falta explicar, sucedía todo lo contrario. Por ello los vientos del presente soplan de Ávila otra vez. Justamente ahora, cuando van a cumplirse diez años de otro gesto de muy distinta raíz, pero que partió del mismo protagonista: los Pactos de la Moncloa. Se recomienda que la distribución del incremento indicado de la masa salarial en cada empresa se efectúe de modo que la mitad, al menos, del referido incremento se distribuya linealmente entre los trabajadores de la misma Es posible que algunas empresas cumplieran esta recomendación y que quizás la sigan cumpliendo. Lo ignoro, y confieso que me gustaría saberlo. En cambio, de lo que sí tengo constancia es de que la mayor empresa del país, la Administración del Estado, jamás trató de implantar tal progresividad en su sistema retributivo. Hoy, después de un sexenio de desgaste, el «socialismo» está más lejos que nunca de aplicar lo recomendado ... que resulten relativamente favorecidos los trabajadores de ingresos más bajos, reduciéndose la extensión del abanico de retribuciones. Si entre los atributos del ser humano está el de preocuparse por las mentiras de los gobernantes, como dice Max Frisch, todo lo que antecede tiene sentido actual, a pesar del tiempo transcurrido (y por eso mismo), y a pesar también de la reconocida futilidad de las críticas dirigidas a un ejecutivo que domina el parlamento por mayoría absoluta. Era ingenuo creer aplicable a la Administración una medida que favoreciera ostensiblemente al funcionariado de a pie. Sobre todo si se producía restringiendo de algún modo la sempiterna tendencia de las escalas altas a extender el abanico retributivo, no a reducido. Por esa razón, la distribución monclovita es otra asignatura pendiente. Quizás pudiera aprobarse si se vuelven a recobrar las libertades que sólo conceden los ejecutivos obligados a ejercer por consenso; quizás si los vientos que soplan no amainan y en dos años llegasen a ser huracán.
Adenda a fecha 1 de FEBRERO de 2010. Fabian Zola | ||