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   DEL CLIMA: ALARMA, FUTURO Y PASADO

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Nº 061 — MARZO 2005
Quilmes — Argentina


Estamos participando en una pelea desigual. Debo decir que inconmensurablemente desigual y hasta la exagerada longitud del adverbio resulta ridícula para dar idea del desequilibrio. Lo más increíble es que nosotros hemos provocado la contienda, que vamos a perderla, y que la respuesta airada del contendiente, la madre Naturaleza, se nutre de nuestra insensatez.

A escala mundial se está haciendo caso omiso del viejo refrán inglés let sleeping dogs lie y, como era predecible, se han despertado los perros que hace un siglo sosegados dormían. Las señales de alarma se aceleran a partir de 1950; la tala masiva de árboles había comenzado 90 años antes, y la combinación letal de ésta con la quema de combustibles fósiles, en incontrolable aumento, inyectó más y más dióxido de carbono en la atmósfera: la promoción del indeseable calentamiento global estaba servida.
Los efectos subsiguientes se desatan en cadena. Transformaciones de la Tierra que necesitaron millones de años para producirse están ocurriendo ante nuestros ojos, en lo que dura nuestra vida. La atención de los científicos se centra en evidencias como el retroceso y desaparición de los glaciares. El aumento de temperatura ha fundido ya enormes masas de hielo de sus lenguas, vertiendo a los océanos volúmenes como los 96 km3 por año medidos en Alaska, en la actualidad la mayor contribución glacial al aumento del nivel del mar. En los últimos 100 años, ese aumento ha estado comprendido entre los 10 y 20 cm. Hoy, cada centímetro de subida se traduce en un metro de retroceso de la línea de costa en las playas de arena.

Otra modificación menos "visible" es la alteración de la salinidad/densidad del agua marina; concomitante con la variación anormal de su temperatura, distorsiona el movimiento de las corrientes oceánicas. Si el proceso continúa, estaremos padeciendo ¡antes de 2020! el indeseable clima "fabricado" por nosotros mismos.
Para qué seguir. Documentos precisos y contrastados aparecen en numerosas revistas especializadas; son abrumadores en la RED y, cada vez con mayor frecuencia, se asoman a la prensa diaria. Películas como "Blade runner" (1982) anticiparon genialmente el escenario del clima de pesadilla que nos aguarda. Equivocadas otras, como "El día después de mañana" (2004), llevaron la situación al límite de la exageración y el tópico, favoreciendo a quienes ponen en duda las predicciones científicas, toda una vieja campaña financiada por las empresas petroleras para negar la evidencia del cambio climático.
Una correlación novedosa y sorprendente se inserta en medio de la polémica. La especulación se arma de efectos y paralelismos históricos de lo sucedido en el siglo XVII. No me queda espacio más que para recomendar atención a la publicación (parece que próxima) de un libro de Geoffrey Parker, donde se asevera que el día de mañana ya ocurrió ayer.

Más de 100 millones de personas viven a menos de un metro sobre el nivel del mar. Imagino que esa evaluación incluye a alguien que ahora mismo tiene esta Agenda en sus manos. Hará bien si, más pronto que tarde, exige que se escuche su voz.
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Wilkins Ice Plate

ADENDA a fecha 7 de abril de 2009

   La "noticia" antecedente ha tenido a lo largo de los cuatro años transcurridos bastantes detractores, y nadie parece dispuesto, ni científicos ni gente "normal", a matizar sus argumentos aceptando los del contrario.

   Sin embargo, la vigilancia de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha producido y difundido imágenes contundentes que hacen difícil rechazar la evidencia de que los efectos del «calentamiento», más o menos global, son manifiestos en las gélidas aguas que circunvalan la Antártida.
En la península que se proyecta hacia el norte, apuntando hacia el cabo de Hornos, la placa de hielo Wilkins ocupaba una superficie de 16.000 km2 —superior a la de Irlanda del Norte—. Hace menos de veinte años empezó a disminuir, perdiendo masas de hielo de sus bordes hasta que se produjo el adelgazamiento del "puente" que la une a tierra firme y éste terminó por romperse. La placa ha quedado "suelta" a merced del océano. La secuencia de imágenes recoge cinco instantáneas del proceso entre el 30 de mayo y 9 de junio de 2008.

«NATIONAL GEOGRAFIC» informó que el sábado 4 de abril de 2009 el Puente se rompió por su punto más débil —de unos 500 m de ancho— fragmentándose en cientos de pequeños icebergs.
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FAB

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