escriba_log


    DE LOS INGREDIENTES DEL MARTIRIO
 

logo

Nº 72 — ABRIL 2006
Quilmes — Argentina


     LA FE, LA VENGANZA y LA CONFUSIÓN se combinan hoy en arbitrarias proporciones. Es un proceso similar al que rige las reacciones químicas. No se mezclan —recuérdese la diferencia entre mezcla y combinación— y una vez que penetran la mente que las acoge ya no se pueden separar: han formado (son) una sustancia distinta. Quien hasta entonces fuera un ciudadano normal y anónimo puede que se haya convertido en aspirante al martirio.
Por supuesto, ese proceso, -químico en sentido lato-, se activa por motivaciones, estrategias y acciones "externas", las que catalizan la reacción aleccionando y ayudando al aspirante a conseguir su propósito sin esperar a mañana: ¡El Paraíso, ahora!

     La contundencia de la exclamación fue un buen reclamo para publicitar una película modesta, "Paradise now", que desde Septiembre de 2005 se ha ido cargando de polémica. En fecha cercana apareció "Munich", una costosa superproducción "spielbergiana".

paradise y munich Ambas cintas tienen en común los ingredientes citados, la convivencia imposible de palestinos e israelitas, y poco más. La primera la dirige Hany Abu-Assad, palestino nacido en Israel, la segunda el consagrado Steven, norteamericano de Ohio. Esta segunda se habría titulado "Revenge now", si algún halcón de los mercados del celuloide hubiese olfateado fortuna en componer una tentadora trilogía con "Apocalypse now", lejana ya pero no demasiado. Montar ese triplete con la coetánea "Syriana", titulándola por ejemplo "Petroleum now!", hubiera sido posible, pero excesivo.
La proporción de aquellos ingredientes primarios, inseparables ya, que se instale en nuestra conciencia al salir del cine, depende de cada uno. El ingrediente dominante es distinto en las tres. El emparejamiento es fácil para cualquiera: Paradise - Fe :: Munich - Venganza :: Apocalypse - Confusión.

     Pararse en esa categorización sería muy pobre y, por supuesto, insuficiente. Si la trascendemos y enfocamos la atención en la proporción arbitraria, advertiremos enseguida que es en la proporción "adecuada" donde reside el éxito del adoctrinamiento ¡por partida doble! que cada director se ha planteado lograr.
Los tres casos conjugan y se dirigen a dos estamentos inmiscibles: a los aspirantes al martirio (la realidad), y a nosotros, (la audiencia del producto de ficción, de las películas). Cuando este segundo adoctrinamiento vicario no tiene importancia, ninguna facción partidista, ningún lobby gubernamental sale al paso de la exhibición. Cuando la tiene, trata de impedir la difusión de la película y, en donde puede, la sepulta.

     El lector sabe que no revelaré nada que vaya a "estropearle" el disfrute de una sesión en la sala oscura; sólo sabrá mi opinión de cómo prospera la reacción de los ingredientes en cada film. En "Paraíso" se debilita la fe, a la par que lo hace la venganza cuando irrumpe el discurso (externo, no solicitado) de la esperanza, de quien cree que puede haber otra posible vía que no precise mártires... aunque al final todo parezca envuelto por la confusión. En "Munich", la venganza es el motor circular espiral que barre y recluta aspirantes al martirio y al contramartirio. No hay sombra de esperanza y la confusión está servida ab initio. "Apocalypse" ya certificó en su momento la dimensión global de la confusión, que no pide mártires porque se sirve y digiere sus propias excrecencias.

     La trilogía imaginada la sustenta el denominador común de los tres filmes del "ahora". El denominador no es otro que el tenebrismo implícito en lugares, ya sean desvanes, sótanos o praderas, donde poderes y contrapoderes fabrican lo que necesitan para existir: mártires o soldados.
______________

FAB.

a Conceptos Valid HTML 4.01 Transitional