a Adolfo Valor, abogado
Parece que la desaparición material de Ingmar Bergman se ha producido cuando él supo que ya no tenía nada más que decir, salvo certificar que la única posesión real común que comparten todos los animales es la vida y nosotros, los racionales, la libertad de decidir el momento de su conclusión. La coherencia final de la obra de un genio suele manifestarse haciendo uso de esa libertad, aunque, por supuesto, no necesariamente.
Puede que a Bergman, por empatía subliminal, le alcanzara la cita: Lo peor de ser viejo es haber vivido una vida estúpida.* En "Saraband", Johan, alter ego y protagonista, le dice a Marianne, diva y ex-amante en la vida real:
"... he vivido una vida de mierda completamente sin sentido, estúpida, pero en general , bastante confortable".**
Después de escuchar eso, cualquiera de nosotros, hombre o mujer corriente, —no genial—, es normal que razone para sus adentros:
si un ser humano que en su tarea ha rozado la perfección razona así, ¿qué pensaré yo cuando me llegue la hora?
Por un momento, mi devoción y admiración confesas ante la obra del genio de Uppsala, se vieron veladas por el barniz de cinismo senil que conjuga confort con mierda, estupidez y sinsentido. Sin embargo, la lección magistral es esa: los humanos, sin excepción, superdotados incluidos, somos "víctimas" de lo confortable. Es una cuestión de naturaleza. La química del cuerpo físico propende a lo cómodo, —se podría hablar de una "diátesis de la molicie"—, mientras que mecanismos todavía misteriosos apuntan a objetivos de carácter inmaterial, —espiritual, en lenguaje de muchos— incómodos por naturaleza.
A poco informado que esté, el lector sabe de la otra muerte, la del director meridional que parece haber aplazado la suya hasta que el gigante del norte decidió marcharse. La prensa de todo el mundo se ha aprovechado del regalo (de la coincidencia). Es normal, pero no seguiré esa vía. Del "otro" sólo apuntaré —quizás lo desarrolle en otra ocasión— que en España sirvió a los adolescentes de mi generación las imágenes más cálidas para la práctica de un saludable onanismo, esteticista y anti-represivo. Hoy las películas y las cosas discurren por otros caminos... no siempre más saludables
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- * artículo de Graciela Reyes en «delSUR nº 11» [puede leerse AQUÍ volcado en formato *.pdf]
- ** del guión de la película; traducción de Carlos del Valle. -Tusquets, Ed. 2007- fotografía de la solapa del libro ©Bengt Wanselius :: ISBN: 978-84-8310-375-3
A propósito de su estreno en Madrid, mi impresión personal sobre "Saraband" la resumí en febrero de 2006
FAB.
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