«...ask not what your country will do for you; ask what you can do for your country.»
John Fitzgerald Kennedy
El día 5, primer martes después del primer lunes, del pasado mes de noviembre, ha marcado lo que ya es una efeméride: la elección del cuadragésimo cuarto Presidente de los Estados Unidos, el senador Barack Obama. El mundo, el occidental especialmente, vive desde ese día en una especie de limbo del que no "caerá" hasta el próximo 20 de enero de 2009 –fecha de la investidura–. No se trata de un vacío de poder real en USA sino más bien de un vacío de decisiones, lleno por otra parte de una plétora de conjeturas sobre lo que realmente va a cambiar, o a poder cambiar, el nuevo presidente.
Nunca he ocultado mi favorable opinión sobre la eficacia práctica de la lengua inglesa. Sospecho, en cambio, que puestos a entrar en disquisiciones lingüísticas de mayor calado no aventaja al español en los sutiles matices que proporciona el modo subjuntivo*. Sin embargo, para "ir al grano" y convencer a una audiencia (también, por supuesto, para manipularla) el inglés se ha dotado de la mayor concisión que le presta su abundancia de monosílabos, los cuales –al igual que los polisílabos– funcionan cuando es el caso como sustantivos, verbos e incluso como calificativos.
Ejemplo inmediato de tal eficacia han sido los dos eslóganes utilizados por el partido demócrata en la campaña: «Change we need»; «Yes we can».
La versión literal a nuestro idioma –rígida, estricta, palabra por palabra sin omitir ninguna– no sería de recibo. La más escueta, correcta y casi literal, es quizás, Necesitamos cambiar; Y podemos. Otra más "retórica", El cambio es necesario; Vamos a lograrlo. Al buen criterio del lector quedan abiertas más posibilidades, aunque no demasiadas. Si entra en el juego por unos minutos comprobará enseguida que los hispano hablantes ganamos algo en concisión al prescindir del "nosotros", pero es una ventaja que perdemos de inmediato ante la "penuria" de monosílabos..
A la hora de contar los resultados es muy probable que en inglés el peso de los eslóganes sea superior al español; aún así no se puede perder de vista que fueron sólo el "envoltorio" de la gigantesca maquinaria que cada cuatro años ponen en marcha los partidos para competir en la contienda.
Del particular cúmulo de sensaciones contrapuestas que me deparó el seguimiento de la noche electoral ** –compartida en más de un momento frente a la pantalla de TV por más de mil millones de espectadores–, me quedé con la imagen que redondeó, por así decirlo, el argumento sobre monosílabos que acabo de exponer. No imaginaba que podría recuperarla y sin embargo unos días después la encontré en la WEB. El «Yes we did», Sí, lo hicimos, —impreso en grandes caracteres sobre el lienzo negro que sostenían enfervorizados partidarios—, contestaba al «Yes we can» con idéntica economía de sílabas, y sellaba rotundamente el acierto.
Barack Obama aguantó la emoción del triunfo absoluto y nos saludó a "todos". En ese instante lo imaginé consciente de ser el hombre más importante de la tierra: había recuperado la antorcha que prendió JFK y al mismo tiempo materializado un sueño "imposible", el de Martin Luther King. Se le ve preparado para enfrentase a los idus de marzo, el infame escollo que ninguno de ellos dos pudo salvar: «He will do it», él lo hará.
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* véase si no: el excelente «Elogio del subjuntivo», de Graciela Reyes, «delSUR» Nº 15 -julio 2000-
** >>>: Adenda a «Del poder del condado» -15 nov 2008-
FAB
Ha sido una coincidencia simpática (por lo menos) que «del SUR» celebre su "centenario", su particular efeméride, arropada en el margen de lo invisible por un evento de semejante magnitud. Y de celebrarlo se han ocupado, por derecho propio, los autores que hicieron posible el invento y quienes lo seguimos y siguieron:
«Congratulations! to Sonia: without her all this is nothing»
Este LOGO, a modo de sello de agua, respalda por una y única vez los once artículos (una marca) que sin prisa ni ruido, pero también sin pausa y con encendido entusiasmo, unos y otros han/hemos querido coronar.
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