Tenía el firme propósito de no reincidir en argumentos que volvieran a soliviantar, mucho o poco, la deseable tranquilidad de la vida cotidiana, ya de por sí suficientemente agitada por los problemas que se consideran ordinarios, los que calificamos con la banal exclamación "¡es la vida!", para dar a entender que la solución está en aguantarse con lo que hay.
Creía también que, por el momento, Argentina quedaba lo bastante lejos del hervor del conflicto entre civilizaciones (discutible definición) para sentirse afectada por él. Pero el 3 de septiembre pasado supe lo equivocado que estaba. La prensa española se hacía eco de informaciones aparecidas en "La Nación".
El lector tiene por tanto a su alcance la fuente de la noticia que informaba de la entrada en Argentina de, por lo menos, cinco grupos de personas pertenecientes al movimiento fundamentalista Jamaat Tabligh, vinculado a Al Qaeda. Su presencia fue detectada en ocho ciudades, entre ellas Buenos Aires y La Plata.
Sin embargo, también por el momento, parece que esa tierra no ha sido elegida para masacrar inocentes en ella, sino como campo de reclutamiento de terroristas. Entonces pienso que si tal fue el propósito de los "infiltrados" habría que saber no sólo hacia dónde (lugares y grupos sociales) se fueron a buscar reclutas, sino también por qué esperaban (o esperan) conseguirlos allí. Imagino que las autoridades, la policía especialmente, se habrá tomado la investigación muy en serio.
El frente común que exhiben los gobiernos de Europa contra el terrorismo no es todo lo homogéneo que cabría desear. El conflicto trata de ser reconducido por una alianza "ad hoc", "La Alianza de Civilizaciones", que Naciones Unidas está poniendo en marcha asumiendo una propuesta del presidente del Gobierno Español. Entre la iniciativa amistosa de la Alianza, utópica a mi entender, y la caza sin cuartel que se desatará cuando se produzca un nuevo atentado, "estrenando" o repitiendo país, se polarizan las posturas y opiniones. La más exacerbada de las que se conocen es probablemente la de Oriana Fallaci, escritora y periodista italiana que, supongo, no necesita presentación. De las muchas preguntas directas y comprometidas que le hizo el mes pasado un sacerdote polaco al entrevistarla *, creo que basta una, la que copio, para resumir su interpretación de la raíz del "conflicto":
— A su juicio, definir al Islam como "una religión de paz" y decir que el Corán enseña la misericordia es una tontería. ¿Por qué?
— Porque, amén de 14 siglos de Historia (siglos durante los cuales el Islam no hizo otra cosa que desencadenar guerras, es decir conquistar, someter y masacrar), lo dice el Corán.
Es el Corán, y no mi tía, el que llama a los no musulmanes "perros infieles".
Es el Corán, no mi tía, el que los acusa de oler como los simios y los camellos.
Es el Corán, no mi tía, el que invita a sus secuaces a eliminarlos. A mutilarlos, a lapidarIos, a decapitarlos o, al menos, a degollarlos. De tal forma que, si en Arabia Saudí, te pillan con una cruz en el cuello, una estampita en la cartera o una Biblia en tu casa, terminas en la cárcel y quizás en el cementerio.
Naturalmente, para aceptar o rechazar una interpretación tan radical del libro que es fundamento y guía de vida para millones de personas, es preciso profundizar en su conocimiento. Cabe esperar que los encargados de materializar la proyectada Alianza reserven en sus apretadas agendas tiempo bastante para, al menos, leérselo.
Fernando Anguita B.
* diario "El Mundo", Madrid 1 de septiembre de 2005
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La controvertida escritora fallece el 15 de setiembre de 2006. En julio de 2008 aparece en las librerías su último trabajo, «Un cappello pieno di ciliege» (Un sombrero lleno de cerezas), que combina sus poderes de evocación para insertar vivencias familiares en episodios políticos de la historia italiana.
El último libro que publica en vida es «El Apocalipsis», postcriptum a su celebrado «Oriana Fallaci se entrevista a sí misma». El texto arranca con una larga cita del Evangelio de Juan. Unos párrafos del mismo, seleccionados casi al azar, dan idea del respiro que debió suponer la desaparición de la escritora para muchos "actores" de la Historia Contemporánea.
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La confirmación de que no exagero, de que nunca he exagerado, viene ahora incluso de Bernard Lewis: el viejo sabio que llaman el historiador del Islam. ¿Ha leído la entrevista que el pasado mes de julio le concedió a un periódico alemán? ¿Sabe qué dice en ella Bernard Lewis? Nos dice que muchos occidentales se engañan pensando que el Islam radical no es una amenaza para el futuro, que incluso es el Sol-que-brilla-sobre-Occidente, el sol del que hablaba la nazi Sigrid Hunke, porque el Islam radical ejerce sobre ellos una fuerte atracción. La misma que sobre ellos ejercía el comunismo. Nos dice que a causa de eso nuestra victoria sobre Al Qaida no está nada segura y que el futuro islámico de Europa es inevitable. Nos dice que a finales del 2100 Europa será toda o casi toda musulmana, por lo tanto parte del Occidente Árabe es decir del Magreb.
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... el profesor Lewis es un optimista cuando profetiza que Europa será toda musulmana en el año 2100. Si no te opones a la nueva locura, lo será como máximo en el 2017.
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La homosexualidad en sí no me turba para nada. Ni siquiera me pregunto de qué depende. Me fastidia, en cambio, cuando, como en el caso del feminismo, se transforma en una ideología. Por lo tanto en categoría, en partido, en lobby económico-cultural-sexual, y gracias a eso se torna en instrumento político. Un arma de chantaje, un abuso Politically and Sexually Correcto: O haces-lo-que-quiero-yo-o-te-hago-perder-las-elecciones. (Piense en el voto masivo con el que en América chantajearon a Clinton y en España han chantajeado a Zapatero. Por eso la primera decisión que Clinton tomó apenas elegido fue la de meter a los homosexuales en el ejército. Una prisa que me pareció ridícula. La primera decisión que tomó Zapatero, retirada de las tropas aparte, fue la del matrimonio y la de la adopción-gay). Me fastidia también cuando, por medio de sus propios lobbies, son precisamente los homosexuales los que discriminan al prójimo.
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"ORIANA FALLACI se entrevista a sí misma" -traducción de José Manuel Vidal 2005- Ed. La Esfera de los Libros :: ISBN 84-9734-356-5
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