Pautado de avance
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EL TRABAJO de Charles E. Osgood y coautores constituye un ejemplo más del potencial latente en los métodos estadísticos. Sin embargo, el informe a que dio lugar la investigación de una medida objetiva del significado no habría pasado de la fase de solicitación y espera de futuras evidencias, de no haber contado con el ILLIAC, el computador electrónico digital de la Universidad de Illinois.
Esta consideración está explícita en el prólogo del libro «The Measurement of Meaning», —La Medida del Significado— y no es gratuito referirse a ella porque la aplicación analítica que aquí se describe también debe contar con el acceso a un ordenador; no para resolver en este caso cálculos matriciales complejos, sino para manejar el elevado número de datos de una secuencia narrativa, de una novela de mediana o incluso pequeña extensión.
Supuesto en principio tal acceso viable, podemos pasar al examen de otros criterios o condiciones que debe cumplir el método de análisis para que su aplicación sirva a los fines de la investigación que nos ocupa. Aunque parece que sería adecuado exponer los rasgos esenciales del método del diferencial semántico, la razón que justifica no hacerlo es que la aplicación que se propone y desarrolla lo hace "a posteriori", a partir de tablas de valores ya generados por el método, —valdría decir que "consagrados"—. Esos valores son los "data" de arranque de la aplicación y es ésta la que la que se explicará con detalle.
Pero antes es oportuno hacer una breve digresión sobre las críticas de algunos investigadores. Por ejemplo, F.R. Palmer, profesor de Lingüística en la Universidad de Reading, dice:
"... intentan Osgood y coautores medir el significado de palabras como padre en términos de espacio semántico, definiendo este espacio por medio de tests de veinte preguntas [...] las palabras llegan a asociarse con ciertas características de los items a que se refieren ... tales connotaciones constituyen la materia de sus investigaciones. Estrictamente, sin embargo, esto no es asunto que concierna al significado de las palabras o, ni siquiera, al significado en general" [PALMER, Semantics –a new outline–, Cambridge 1976].
Una crítica más moderada es la de Geoffrey Leech, quien tras calificar el título del libro de "ambicioso" dice:
"... el método no puede proporcionar más que una descripción parcial y aproximada del significado asociativo: parcial, porque procede por selección de entre las indefinidamente muchas escalas posibles..., aproximada, por razón del mismo muestreo estadístico, y porque una escala de siete puntos constituye un fraccionamiento de una escala continua en siete segmentos dentro de los cuales no se hace ninguna diferenciación". [LEECH, Semantics, Hardmondsworth 1974].
Martín Serrano incluye el método del diferencial semántico entre las técnicas de análisis de contenido, se hace eco de las críticas a aquél, y dice:
"La duda que ofrece el trabajo de Osgood radica en saber qué mide el diferencial semántico. Para los semiólogos, las dimensiones de Osgood son extra sociológicas. Descubren aspectos emocionales comunes al empleo de cualquier lenguaje; pertenecen a la psicolingüística, en tanto que el autor cree que expresan connotaciones culturales". [MARTIN SERRANO, La mediación social, Madrid 1977].
Una lectura atenta del informe de Osgood y coautores muestra que anticipa respuestas concretas a estas críticas [por ej. en cap I –p. 18– y cap VIII –pp. 314_19 y 324_25]. Reproducirlas aquí sería superfluo; en cambio no lo es prever las objecioness que puede suscitar la aplicación práctica que sigue. Porque si un método al que ha dedicado un equipo notable de científicos más de veinte años de trabajo no está lo suficientemente consolidado (no se sabe lo que mide -!-), el hecho de utilizar una tabla de resultados del mismo, como sustrato de posibles inferencias, es doblemente vulnerable. Sin embargo, la invitación para extender el ámbito de aplicación del método está expresa en la última línea del libro. [OSGOOD, Ch. et al.: La medida del Significado, Madrid 1976 –pg 325-]
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COMO TÉCNICA de análisis de contenido, el diferencial semántico ha sido utilizado ya de forma 'ortodoxa', pero el 'banco de datos' iniciado con la selección del estudio sobre adjetivos del «Thesaurus de Roget» no parece que se haya considerado como conjunto de partida para apoyar en él –y no en la metodología, de la que es resultado– algún procedimiento de análisis textual.
Para extender el ámbito de aplicación no_canónica del método, se propone una hipótesis de partida (de trabajo, si se prefiere) que, a modo de pre-test psicológico, se materializa en una confirmación sumaria de la misma. Su enunciado es:
Los pesos factoriales listados en la tabla de pares de adjetivos seleccionados del Thesaurus deben generar trazas semánticas que puedan reflejar características propias de cada discurso textual, y/o diferencias detectables y definidas entre partes (unidades de análisis) del mismo y, también, entre textos diferentes del mismo autor o de autores distintos.
La confirmación sumaria de esta hipótesis se construye a partir de una secuencia textual cargada a priori de adjetivos agrupados intencionalmente, de modo que, fragmentada dicha secuencia en tres pequeñas unidades de análisis, cada una de éstas se oriente (insistente y predominantemente) hacia una —y distinta— de las dimensiones de Osgood; i.e.: : evaluación, potencia o actividad. [El peso de otras cinco dimensiones que evalúa Osgood resulta insignificante con relación a esas tres].
La secuencia textual fue la siguiente. [• separa las unidades de análisis]
»Uncle James was, I suppose basically, a good man, but quite selfish. He has an aggravating habit of appearing to be ungrateful about almost everything. • He had a strong sense of business and usually drove a hard bargain in all his dealings and transactions. He tended to be domineering in his relationships with people, especially with women; at times, however, he could be curiously yielding. • He was an energetic, highly motivated individual, rarely impulsive or emotional about anything.«
La traducción literal ceñida a los adjetivos que figuran en Osgood (1976) pp. 62-66) es:
»Tío Jaime era, supongo que básicamente, un hombre bueno, pero por completo interesado. Tenía la excitante costumbre de parecer desagradecido acerca de casi todo. • Tenía un fuerte olfato para los negocios y mostraba usualmente una posición dura en todos sus tratos y transacciones. Tendía a ser dominante en sus relaciones con la gente, especialmente con las mujeres; sin embargo, en ocasiones, podía ser curiosamente flexible. • Era un individuo diligente, altamente motivado, rara vez impulsivo o emotivo acerca de cosa alguna.«
A pesar de la rigidez de la traducción, se puede apreciar también en ella la orientación E—P—A que, en ese orden, siguen las tres unidades de análisis.
El texto de la secuencia fue ensayado frente a un grupo de personas anglohablantes: treinta y una naturales del Reino Unido y once españolas, éstas con elevado nivel de conocimientos de la lengua inglesa.
Cada persona tenía que asociar los párrafos (la unidades de análisis) de la secuencia con una de las palabras siguientes:
BEAUTY :: EVALUATION :: POTENCY :: ACTIVITY :: SPEED
Se consideraron asociaciones positivas las que respondieron por EVALUATION [E] a la primera unidad, por POTENCY [P] a la segunda, y por ACTIVITY [A] a la tercera.
Las dos palabras "extra" se introdujeron en el ensayo para contrarrestar en lo posible la asociación por eliminación o exclusión, aunque se advirtió que se podía repetir cualquier palabra, es decir, una cualquiera de las cinco podría figurar en dos de las unidades o, incluso, en las tres.
—El texto y la ejecución de la encuesta fueron fruto de la invaluable cooperación de Chancey Gallick, profesora del Instituto Británico de Madrid—. ____
Las asociaciones positivas obtenidas fueron:
|
Nativos |
Españoles |
Dimensión |
n |
% |
n |
% |
E |
21 |
67,7 |
9 |
81,8 |
P |
20 |
64,5 |
4 |
36,4 |
A |
15 |
48,4 |
6 |
54,5 |
totales |
56 |
60,2 |
19 |
57,6 |
Naturalmente, el tamaño de la población sometida a encuesta no autoriza a generalizar inferencias, en cambio sí a afirmar que tiene sentido —al menos en idioma inglés— asociar las dimensiones semánticas cuando se procede inversamente. Lo que equivale a decir que es probable que una persona asocie no sólo adjetivos aislados sino oraciones completas "marcándolas" (mental e inconsciente, por supuesto) en las direcciones que ideó Osgood.
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EL ENGARCE de este razonamiento con la hipótesis antecedente se logra procediendo al uso directo de los pesos factoriales listados en la tabla de Osgood. Desde el momento en que estos pesos (cifras concretas) diferencian sin ambigüedad los adjetivos que la tabla contiene, es cuestión de elegir un sistema de representación adecuado para obtener una traza semántica que responda de (los adjetivos contenidos en) una secuencia textual determinada.
Se eligió el sistema que tiene en cuenta las tres dimensiones (coordenadas) E, P, y A, en una sóla proyección (la "horizontal" o plano del papel), y se reservó la utilización de la proyección vertical al arbitrio del proceso de análisis.
La representación es análoga a la conocida como sistema "diédrico", pero a diferencia de éste toma en cuenta en la proyección horizontal las tres coordenadas de cada punto.
 En la figura se representa la traza semántica (puntual y acumulada) de una oración elemental que contiene dos adjetivos: «Feminine dresses are meaningful». Los pesos factoriales (coordenadas) de los mismos son respectivamente (41/04/25) y (-14/47/03).
Elegida como se indica en el cuadrante a) una unidad de escala (al igual que se hace en los mapas) el transporte de las coordenadas de "meaningful" determina la posición del punto 1; el vector O1 representa al adjetivo. De idéntico modo en el cuadrante b) se obtiene el punto 2, y "feminine" queda representado por el vector O2.
El cuadrante c) reune ambas operaciones: cabe llamar al segmento 3_4 traza puntual; no obstante es fácil anticipar que ese modo de representación será de poca o nula utilidad en cuanto se trate de decenas, no ya de centenares de puntos. Esa es la razón del paso a la traza acumulada en la que el punto final de un vector es el origen del siguiente, como se representa en el cuadrante d). De ese modo, cualquier secuencia textual por larga que sea siempre arrancará del mismo origen y su trazado, seguimiento y final inequívocos, facilitarán la comparación intertextual.
Para dar una idea del aspecto de una traza, todavía elemental pero representativa de una secuencia textual completa, –y también de la viabilidad del procedimiento–, puede bastar la misma que se sometió a la evaluación de la encuesta antecedente. Antes, sin embargo, algunas observaciones son pertinentes.
La no ambigüedad de los pesos factoriales (la concreción que antes se cita), no implica bi-univocidad; es decir, los pesos factoriales van a pertenecer, por lo menos, a dos adjetivos (opuestos) aunque a un adjetivo cualquiera sólo le corresponden unas coordenadas concretas; es decir: los puntos (y vectores) de los adjetivos que son sinónimos o antónimos en la tabla de Osgood quedan representados del mismo modo. Así, "masculine suits are meaningless" —oración "antónima" del ejemplo antecedente—, produciría la traza semántica definida en d).
Paradójicamente esta coincidencia total no es insoluble ni introduce confusión o ambigüedad. No es insoluble porque siempre cabe la posibilidad de elegir un sentido (un signo) y su opuesto, y asociar uno y otro al adjetivo en cuestión y al antónimo respectivo. Si esto se hiciera, la representación de una oración "antónima" como la del ejemplo quedaría en la posición simétrica respecto al origen O.
Sin embargo, la resolución de la antonimia por este procedimiento introduciría confusión en el sistema de representación elegido, —prácticamente lo anularía—.
En efecto, la característica más útil de la traza acumulada es que marca cualitativamente —me refiero a la mera inspección visual— la orientación "semántica" de la secuencia textual que representa. Es decir: el predominio de una dirección y sentido en la traza, en orientación paralela a la dirección y sentido (positivo) de uno de los tres ejes (E, P, o A), hace suponer que el fragmento de la secuencia donde se da ese predominio está "cargado" del significado correspondiente a la dimensión semántica hacia la que se orienta; suposición que "justifica" desde el principio toda la tesis.
Descarto la exposición de más argumentos sobre la antonimia para centrarlos en las lógicas dudas que suscitará la sinonimia "artificial", esto es la provocada en la traza por la parvedad del «diccionario» [la tabla que figura en el libro de Osgood]. En rigor el uso múltiple de las coordendas de un único adjetivo para representar a sinónimos ausentes (serán más abundantes los "análogos" que se asignen) no desvirtualizará la tendencia de la traza,por el momento su cualidad esencial. Estamos muy lejos de disponer del dicciconario que pemita precisar mayores exactitudes. De ahí que el trabajo se plantee ampliando (a modo clónico) el repertorio de adjetivos considerando más cercana a la representación de un texto la traza cargada de sinónimos discutibles, pero con un porcentaje razonable de adjetivos reflejados, que otras trazas "puras", casi vacías de contenido. [Osgood y colaboradores, limitados por la capacidad del primer ILLIAC, tuvieron que proceder a la inversa :: –OSGOOD, Ch. et al. Madrid 1976, op. cit. pg 56 y sigs. –]
Quedan por considerar las coincidencias de fragmentos de la misma traza, o de trazas construidas para su comparación en el mismo gráfico. La coincidencia de tales fragmentos sobre el plano del papel puede darse sin que necesariamente los adjetivos, sus antónimos o sus sinónimos, sean los que la producen. En todos los casos el recurso a la proyección "vertical" de la traza debe resolver la comparación.
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EN LA SECUENCIA textual utilizada para el pre-text se ha representado también la proyección vertical. Pero el interés de este ejemplo reside especialmente en que sus características permiten destacar la acusada orientación, el rumbo "paralelo" a los ejes (E-P-A), incuestionablemente identificable cuando se sustituyen los tres cuartetos de adjetivos de cada unidad de análisis por su resultante respectiva (vectores 0_4, 4_8 y 8_12).
Por último, una propiedad importante de cualquier traza semántica (acumulada) es que siempre termina en el mismo punto aunque se altere, intencional o accidentalmente, el orden de los calificativos del discurso. Esta propiedad apunta hacia un rasgo o valor objetivamente diferenciador que es, además, asociable al estudio sobre los efectos (en la audiencia) del orden de exposición del discurso. [la referencia obvia son los estudios clásicos de KLAPPER, J.T.:: cf. "Efectos de las comunicaciones de masas". Madrid (1974)]
La objección más fundada a todo el planteamiento ha asomado más de una vez a lo largo de la exposición que antecede. Otras posibles como ¿por qué los adjetivos y no los verbos?, no hacen al caso puesto que la "tabla" que sustenta el proceso es de adjetivos. Por el momento, aun añadidos a los 76 pares listados, los pares sinónimos —asumiendo la identidad de sus pesos factoriales—, sólo se cuenta con un diccionario de 488 calificativos.
El número es realmente exiguo, y esa limitación es la razón esencial de que haya de mantenerse el juicio suspenso, como se indicó al principio, lo cual no equivale a afirmar que no se entrevea una solución probable y adecuada a un aspecto concreto del análisis textual.
Así, en lo que concierne al idioma inglés, los proyectos para ampliar el banco de datos son explícitos: "... se puede considerar la construcción progresiva de un 'diccionario funcional de significados connotativos' —un Thesaurus cuantificado— en el que el escritor podría encontrar nombres, adjetivos, verbos y adverbios (todos los elementos del léxico) ordenados según su localización en el espacio semántico, en cuanto determinada por los juicios de muestras representativas de la población ". [–OSGOOD, Ch. et al. Madrid 1976, op. cit. pg 324 –]
Respecto al idioma español, "... la investigación tiende a la elaboración de un Atlas y además se dispone, de un amplio número de escalas, lo cual garantiza la posibilidad de construir formas equivalentes o paralelas." [–DIAZ GUERRERO R. y SALAS M. "El diferencial semántico del idioma español", México 1975–]
Por el momento, sin embargo, el diccionario más extenso es el de Osgood y, si bien sus 'connotaciones culturales' son norteamericanas, se ha estimado un punto de partida válido para aplicarlo a diversos textos de Orwell, y de otros autores de lengua inglesa.

"En 1984 la versión en uso, que figuraba en las ediciones 9ª y 10ª del Diccionario Nuevalengua, era provisional: contenía todavía muchos arcaísmos y palabras superfluas que serían suprimidas más tarde. La versión que aquí nos concierne es la incorporada, a la 11ª edición del Diccionario, la versión final, perfecta."
[ORWELL, George, Nineteen eighty-four, p. 241]
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