Calvino, Italo
Santiago de las Vegas (Cuba) 1923 — Siena (Italia) 1985
Periodista italiano, escritor de narraciones cortas y novelista.
Trabajó para el periódico comunista L'Unità y para la editorial de Einaudi. Entre 1959 y 1966 dirigió con Elio Vittorini la revista de izquierdas Il Menabò di letteratura.
Obras principales: Il sentiero dei nidi di ragno, El sendero de los nidos de araña 1947; Ultimo viene il corvo, 1949; Il visconte dimezzato, El vizconde demediado 1952; Il barone rampante, El barón rampante 1957; La nuvola de smog, La nube de smog 1958; Il cavaliere inesistente, El caballero inexistente 1959; Cosmicomics 1965; Le città invisibili, La ciudad invisible 1972; Il castello dei destini incrociate, El castillo de los destinos cruzados 1973; Se una notte d'inverno un viaggiatore, Si una noche de invierno un viajero 1979; Una pietra sopra: Discorsi di letteratura e società, Seis propuestas para el próximo milenio 1980.
«Seis propuestas para el próximo milenio» :: ISBN 84-7844-182-1
... advertí que entre los hechos de la vida que hubieran debido ser mi materia prima y la agilidad nerviosa y punzante que yo quería dar a mi escritura, había una divergencia que cada vez me costaba más esfuerzo superar. Quizá sólo entonces estaba descubriendo la pesadez, la inercia, la opacidad del mundo, características que se adhieren rápidamente a la escritura si no se encuentra la manera de evitarlas.
En ciertos momentos me parecía que el mundo se iba volviendo de piedra: una lenta petrificación, más o menos avanzada según las personas y los lugares, pero de la que no se salvaba ningún aspecto de la vida. Era como si nadie pudiera esquivar la mirada inexorable de la Medusa.
[...][...]
A veces tengo la impresión de que una epidemia pestilencial azota a la humanidad en la facultad que más la caracteriza, es decir, en el uso de la palabra; una peste del lenguaje que se manifiesta como pérdida de fuerza cognoscitiva y de inmediatez, como automatismo que tiende a nivelar la expresión en sus formas más genéricas, anónimas, abstractas, a diluir los significados, a limar las puntas expresivas, a apagar cualquier chispa que brote del encuentro de las palabras con nuevas circunstancias.
No me interesa aquí preguntarme si los orígenes de esta epidemia están en la política, en la ideología, en la uniformidad burocrática, en la homogeneización de los mass-media, en la difusión escolar de la cultura media. Lo que me interesa son las posibilidades de salvación. La literatura (y quizá sólo la literatura) puede crear anticuerpos que contrarresten la expansión de la peste del lenguaje.
