Cela, Camilo José


Iria Flavia (La Coruña), 1916 — Madrid 2002
Premios mayores: Príncipe de Asturias de las Letras, 1987; Nobel de Literatura, 1989; Cervantes, 1995
La figura de este autor que cultivó todos los géneros, cubre la Literatura Española de casi todo el siglo XX. La obra literaria del pintor Solana fue su discurso de ingreso en la Real Academia Española en 1957. Fue nombrado doctor honoris causa por la Syracuse University de Nueva York.
Obras destacadas: La Familia de Pascual Duarte, 1942;  Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes, 1944; Viaje a La Alcarria, 1948; La Colmena, 1952; Tobogán de hambrientos, 1962;  Izas, rabizas y colipoterras, 1964; Vísperas, festividad y octavas de San Camilo de 1936 en Madrid, 1969; Oficio de Tinieblas 5, 1973; Mazurca para dos muertos, 1983;  Cristo versus Arizona, 1988; La cruz de San Andrés, 1994 y Madera de boj, 1999.
 


«San Camilo» :: ISBN 84-8130-309-7
 
... las insignias capaces de llevar a un hombre hasta el heroísmo y la muerte sólo sirven para adornar el carnaval de los nietos
[...]
... la culpa es de todos y todos acabaremos pagándola, aquí no hemos sabido evolucionar a tiempo, aquí nadie miró jamás para los lados, aquí al prójimo siempre se le mantuvo a distancia, la riada de los hambrientos puede convertirse en un alud de sangre, está a lo mejor a punto de convertirse en un alud de sangre, hay ciénagas todavía peores en las que la sangre se pudre y hiede, los países también pueden morir de fiebres puerperales y apestosas...
[...]
... a Buda y a san Francisco para perfeccionarse sólo les faltó ser cachondos, si algún día el hombre sigue las huellas de Buda y de san Francisco y renuncia a la falsa riqueza de los bienes materiales y fortalece su espíritu en la humildad sin menospreciar el sexo, ese día la humanidad estará salvada y se reirá de las guerras y de las revoluciones, de las policías y las leyes, de los funcionarios, los reglamentos y los mecenas, lo que ignoro es si llegará alguna vez ese día bienaventurado... luchemos cipote en ristre contra los mitos que atenazan al hombre, las banderas los himnos las condecoraciones los números las insignias el matrimonio los platos regionales el registro civil, tú y yo tenemos el deber de luchar contra los artificios que adulteran al hombre...


«Mazurca para dos muertos» :: ISBN 84-322-0484-6
 
La primera señal del hijoputa es el pelo ralo… la segunda la frente buida… la tercera la cara pálida… la cuarta la barba por parroquias… la quinta está en las manos, que son blandas, húmedas y frías… la sexta es el mirar huido… la séptima es la voz de flauta… la octava es el pijo fláccido y doméstico… la novena señal del hijoputa es la avaricia...

«Madera de boj» :: ISBN 84-239-7961-X
 
Es un disparate hacer un contrato de por vida, los límites del matrimonio no deben exceder los del inquilinato, por ejemplo, al matrimonio se le debería poner un plazo legal de tres, cinco o siete años renovable a la tácita, para evitar disputas los hijos quedarían siempre con la madre salvo pacto en contrario, es la sensata costumbre de los mamíferos, el macho no tiene por qué ser el espejo de otro macho, también se podría crear la situación de esposa honoraria con todas las prebendas devengadas por la paciencia y todas las regalías que se le hubieran ido acumulando, que cedería el tálamo pero no todo el gobierno a la esposa ejecutiva, una en la cama y otra en el comedor y la bodega según se acordase, el matrimonio debe ser como una sociedad anónima, los negocios familiares necesitan renovar sus estructuras para darles flexibilidad y eficacia...
[...]
... mi bisabuelo Cam murió de frío y de aburrimiento, dicen que también de sífilis, en un rincón de la ballenera, nadie le cerró los ojos, la verdad es que la familia ya estaba muy harta de él, era simpático pero no servía para nada, cuando no sirves para nada la familia te arrumba incluso sin emoción, a algunos ni los entierran siquiera.

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