Dahrendorf, Ralph


Hamburgo 1929 — Colonia 2009
Sociólogo y politólogo co-fundador de la Teoría del Conflicto Social. Estudia en Hamburgo en cuya universidad se doctora en 1952; después amplía sus estudios en la School of Economics de Londres, que dirigirá durante diez años a partir de 1987. Entre 1957 y 1969 enseña en el Sarre, Hamburgo, Tubinga, Constanza y es profesor invitado en Columbia y Harvard. Fue diputado del Parlamento del Land de Baden-Würtenberg y miembro de la Comisión de la Comunidad Europea en Bruselas. Doctor honoris causa de Universidades europeas y americanas. La reina Isabel II lo nombró en 1993  Barón Dahrendorf de Clare Market. Es premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de 2007.

Obras principales en español (trad. del inglés o alemán):
Class and Class Conflict in Industrial Society 1959 - Las clases sociales y su conflicto en la sociedad industrial 1979; Homo Sociologicus: ein Versuch zur Geschichte, Bedeutung und Kritik der Kategorie der sozialen Rolle 1965 - Homo sociologicus 1985; Pfade aus Utopia: Arbeiten zur Theorie und Methode der Soziologie - Salir de la utopía 1967; Lebenschancen: Anläufe zur sozialen und politischen Theorie 1979 - Oportunidades vitales 1983; Die Chancen der Krise: über die Zukunft des Liberalismus 1983 - Las oportunidades de la crisis 1983; Law and order (Hamlyn Lectures) 1985 - Ley y orden 1994; Reflections on the Revolution in Europe: In a letter intended to have been sent to a gentleman in Warsaw 1990 - Reflexiones sobre la revolución en Europa 1991; Auf der Suche nach einer neuen Ordnung: Vorlesungen zur Politik der Freiheit im 21 Jahrhundert 2003 - En busca de un nuevo orden: una política de la libertad para el siglo XXI 2008; Der Wiederbeginn der Geschichte: vom Fall der Mauer zum Krieg im Irak; Reden und Aufsätze 2004 - El recomienzo de la historia. De la caída del muro a la guerra de Irak 2007.
 


«Oportunidades vitales» :: ISBN 84-239-6511-2
 
… no tenemos derecho a descansar y a holgar en ningún momento en nuestra tarea de hacer avanzar las fronteras de la libertad.
[...]
La estratificación social descansa sobre la dominación, y lo mismo sucede con la totalidad del sistema de normas sociales y de las sanciones que las acompañan
[...]
Las ligaduras (vinculaciones, ataduras) se caracterizan por el hecho de que remiten a los seres humanos a un fondeadero específico capaz de trascender las relaciones sociales y las decisiones de dominación y capaz de sustraerse al cambio histórico rápido [...]
Mientras que las ligaduras, por así decirlo, consolidan las posiciones sociales (y a los seres humanos en cuanto titulares de las mismas) las opciones crean en principio un arsenal ilimitado de variaciones del comportamiento. Las ligaduras son algo dado; las opciones, algo querido.[...]
Cualesquiera que sean las limitaciones del cinismo financiero, sin duda, el dinero en las sociedades modernas constituye un instrumento de las opciones sociales. Lo mismo puede decirse para todas las sociedades de otras dos fuerzas (interrelacionadas), esto es, el poder (la dominación) y el derecho. El poder (la dominación) tiene una posición especial en la medida en que siempre supone un control de las oportunidades vitales de los demás, cuyas opciones propias, sin embargo, limita frecuentemente. … … Las oportunidades vitales son funciones de las ligaduras y de las opciones. En un sentido abstracto este enunciado es suficientemente claro: OV = f (L, O) …
La sociedad en la cual la vida de los hombres es un mero vínculo, sin posibilidades de elección, ofrece tan pocas oportunidades vitales como aquella otra en la que no hay más que elección sin ninguna vinculación.
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Aquello que (todavía) no conocemos o no podemos, es una limitación de lo que hacemos que nos es preciso superar. La satisfacción puede ser un estado de espíritu deseable; pero el darse por satisfecho en un mundo incompleto no es precisamente un estado de espíritu deseable.
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La ampliación de la oportunidad vital que supone un diploma universitario al 50% de miembros de cada generación, destroza la propia oportunidad. La ampliación debería ser un concepto más perfilado, además habría que reflexionar en que ciertas oportunidades vitales prohíben la generalización por sí mismas.
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El cambio habido en la atmósfera socioeconómica [...] ha provocado un renacimiento asombroso del conservadurismo de izquierda y de derecha. Para la izquierda democrática ello se ha traducido en una defensa del estamento social de propietarios frente a cualquier «desmontaje social», ya al mismo tiempo, en una conversión de su política de reformas en una política de estabilidad.
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… ni siquiera los enemigos de la energía nuclear admiten renunciar a un consumo creciente de energía, y la vida sencilla en el campo, en último término, resulta ser el lujo más elevado y más caro de la sociedad de la abundancia.
(acoto: para el que vive en el campo y trabaja en la ciudad, naturalmente)
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… las oportunidades iguales de educación son un derecho fundamental de la sociedad moderna. Para garantizarlas se crean escuelas integrales. Pero esto implica, al mismo tiempo, que también sea necesario eliminar aquellas posibilidades de diferenciación que habrían de abrirse a todo el mundo. La paradoja de Hirsch agudiza aún más la impresión de que la igualdad, en realidad, tiene un efecto de frustración inherente: procedemos como si sólo tuviéramos que habérnoslas con «bienes materiales», que pueden distribuirse sin reparar en que, en realidad, se trata de «bienes posicionales» que, o bien no se pueden compartir (como la posición del Papa), o bien pierden su valor con la generalización (como la cabaña solitaria al borde del lago).
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Lo que le importa al liberal es siempre el individuo, sus oportunidades vitales, y la reducción al mínimo de todas las coacciones que limitan su expansión. Al liberal no le importa nada la mayor gloria de la clase, la nación, la Iglesia, o cualquier otra colectividad … … en segundo lugar, lo que importa al liberal es ampliar el horizonte de las oportunidades vitales del hombre, explorar nuevas posibilidades y, en esta medida, convertirse en el malestar de la sociedad. Los liberales no defienden en primer lugar las instituciones sociales, sino que hablan en nombre de las fuerzas que mantienen en marcha y hacen avanzar tales instituciones.
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Las revoluciones se producen cuando todos los otros caminos del cambio están bloqueados, y lo mismo puede decirse de la difusión de esperanzas utópicas; la incapacidad de encontrar soluciones para los años próximos es el pretexto de las promesas seculares de salvación. Pero estas promesas no salvan nada, puesto que tales esperanzas se ven siempre defraudadas; los sueños revolucionarios no se verifican jamás, y nunca podremos saber si los sueños religiosos lo harán alguna vez. Por supuesto, cuando hablo aquí de esperanza y de progreso no me estoy refiriendo a este tipo de fantasías. [...] 

«Ley y orden» :: ISBN 84-470-0335-3
 
Seis años después de la muerte de Rousseau, Immanuel Kant publicó el escrito titulado «Idea de una historia general con intención cosmopolita» 53. En menos de veinte páginas, tiene más sentido, por lo que respecta a las imágenes del hombre y la sociedad, que volúmenes enteros de antropología filosófica. Dado que ya hemos utilizado la terminología de Kant y continuaremos haciéndolo, podemos también asegurarnos de que es situada en su contexto adecuado.
Kant comienza su argumentación con característico espíritu critico. No sabemos si la historia posee algún significado. «La historia no tiene significado», diría Karl Popper un siglo y medio más tarde, sólo para añadir con verdadero espíritu kantiano: «aunque la historia no tiene significado, podemos darle uno» 54. Si existe una «intención natural» en la historia del hombre, dice el propio Kant, debe ser seguramente el desarrollo de las capacidades del hombre mediante su propio esfuerzo. Esto lleva a Kant a los dos puntos clave de su argumentación: a fin de producir el despliegue de las capacidades del hombre, la naturaleza lo ha provisto de medios únicos; y el hombre está en posición de idear un método para hacer real este potencial natural de progreso.
     53 L KANT, «Idee zur einer allgemeinen Geschichte in weltbürgerlicher Absicht», en Kants Populäre Schriften (edición de P. Menzer), Georg Reimer, Berlin, 1911.
     54 K. R POPPER, The Open Society and its Enemies, Routledge & Kegan Paul, London, 1952, vol. n, p. 269 y 55.
[...]
Tanta descentralización como sea posible y tanta centralización como sea necesario es un venerable principio liberal. Pero tiene dos caras; y, mientras que la carga de la prueba debería pesar sobre aquéllos que quieren quitar las decisiones de donde la gente de hecho vive y trabaja, muchos de los beneficios del mundo moderno desaparecerían si la descentralización implicara un regreso al nacionalismo*, provincialismo o, incluso, a una guerra de todas las regiones contra todos los centros. Más aun, el fortalecimiento de las comunidades locales no debe significar que el Estado y las normas sostenidas mediante sanciones generales y formales sean abandonados en favor de una irrealizable mutualidad rousseauniana o, más probablemente, de un intolerable sistema hobbesiano de «Vjgilantes» que ejercen poder privado. [...]
     *(cursivas mías)

«LA VANGUARDIA» Existen barreras invisibles que impiden el acceso a muchos cargos. (Barcelona, 18 feb 2004)

[...] Pocos miembros de esos grupos [las mujeres y de algunas minorías culturales] estaban entre los gerentes de alto nivel, los ministros de Gobierno, los maestros, los médicos y los abogados, de manera que surgió la sospecha de que existen barreras invisibles que impiden el acceso a esos cargos. Tal vez las arraigadas culturas institucionales militaban en contra de las mujeres o los negros. El deseo de una ciudadanía real para todos significaba que era necesario hacer más que ofrecer garantías legales, información o incluso apoyo financiero.
Decidir que, al menos durante un tiempo, se necesitaba una nueva clase de política para remediar las injusticias a largo plazo, fue un paso valeroso, que se dio por primera vez en Estados Unidos. La discriminación positiva (o acción afirmativa, como se le llamó), consistía en reglas que apartaban un cierto porcentaje de participación entre los candidatos a cargos de elección popular, estudiantes y maestros, policías y militares y otras actividades para los grupos que hasta entonces habían estado en desventaja. El Tribual Supremo de Estados Unidos se convirtió en el guardián de la discriminación positiva. [...]
... la discriminación positiva fue y es un paso valeroso en la lucha por los derechos ciudadanos universales, no sólo en el papel, sino en la realidad. Pero la discriminación positiva no debe convertirse en un principio duradero de un orden liberal.
Si hay un conjunto de reglas que necesita una “cláusula de vigencia” para revisarlas después de un periodo limitado y específico, se trata de la discriminación positiva. La flexibilidad del Tribunal Supremo de Estados Unidos en este aspecto es admirable. En otros lugares tal vez lo más conveniente es incluir en las leyes de los países y en los reglamentos de las instituciones una cláusula que cancele la discriminación positiva después de cinco años o, a lo mucho, diez. Esa cláusula podría renovarse, pero no hay nada tan efectivo para forzar una revisión profunda y concentrar el pensamiento como una fecha límite. [...]

párrafos