Galeano, Eduardo


Montevideo, 1940 —.
Periodista, caricato ("Gius") y escritor; director del diario Época de Montevideo desde 1964 al 66. Entrevistó en 1963 a Puyi, último emperador de China, luego representado por Bertolucci en su película El último emperador. Se exilió en 1973 a Buenos Aires y fundó la revista Crisis. Regresó a Uruguay en 1985.
Ha recibido (dos veces) el Premio Casa de las Américas;  también el American Book Award, el Premio Internacional 'José Carrasco', el premio Aloa (Dinamarca), y el Cultural Freedom Prize.
Obras principales: Guatemala, país ocupado, 1967; Las venas abiertas de América Latina, 1971; Vagamundo, 1973; La canción de nosotros, 1975; Los nacimientos, 1982, primer volumen de la Trilogía 'Memoria del fuego', que continuó con Las caras y las máscaras y El siglo del viento, en 1991. El libro de los abrazos, 1989; El fútbol a sol y a sombra, 1995; Patas arriba. La escuela del mundo al revés, 1999; Bocas del tiempo, 2004.
 


«El libro de los abrazos» :: ISBN 84-323-0690-8

»CELEBRACIÓN DE LA VOZ HUMANA / 2
[...] Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le niegan la boca, ella habla por las manos,o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos, tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que merece ser por los demás celebrada o perdonada.

»EL ARTE PARA LOS NIÑOS
Ella estaba sentada en una silla alta, ante un plato de sopa que le llegaba a la altura de los ojos. Tenía la nariz fruncida y los dientes apretados y los brazos cruzados. La madre pidió auxilio:
—Cuéntale un cuento, Onelio —pidió—. Cuéntale, tú que eres escritor.
y Onelio Jorge Cardoso, esgrimiendo una cucharada de sopa, comenzó su relato:
—Había una vez una pajarita que no quería comer la comidita. La pajarita tenía el piquito cerradito, cerradito, y la mamita le decía: «Te vas a quedar enanita, pajarita, si no comes la comidita.» Pero la pajarita no hacía caso a la mamita y no abría su piquito...
y entonces la niña lo interrumpió
—Qué pajarita de mierdita —opinó.

»NOCHEBUENA
Fernando Silva dirige el hospital de niños, en Managua.
En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.
Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo quedaba en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón: se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra, lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.
Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:
—Decile a... —susurró el niño—. Decile a alguien, que yo estoy aquí.

»AVISOS
Se vende:
—Una negra medio bozal, de nación cabinda, en la cantidad de 430 pesos. Tiene principios de coser y
planchar.
—Sanguijuelas recién venidas de Europa, de la mejor calidad, a cuatro, cinco y seis vintenes una.
—Un coche, en quinientos patacones, o se cambia por una negra.
—Una negra, de edad de trece a catorce años, sin vicios, de nación bangala.
—Un mulatillo de edad de once años, con principios de sastre.
—Esencia de zarzaparrilla, a dos pesos el frasquito.
—Una primeriza con pocos días de parida. No tiene criatura, pero tiene abundante y buena leche.
—Un león, manso como un perro, que come de todo, y también una cómoda y una caja de caoba.
—Una criada sin vicios ni enfermedades, de nación conga, de edad como de dieciocho años, y asimismo un piano y otros muebles, a precios cómodos.
>>> (De los diarios uruguayos de 1840, veintisiete años después de la abolición de la esclavitud.)

»MAPAMUNDI / 2
[...] La cultura y la política se han convertido en artículos de consumo. Los presidentes se eligen por televisión, como los jabones, y los poetas cumplen una función decorativa. No hay más magia que la magia del mercado, ni más héroes que los banqueros.
La democracia es un lujo del norte. Al sur se le permite el espectáculo, que eso no se le niega a nadie. Y a nadie molesta mucho, al fin y al cabo, que la política sea democrática, siempre y cuando la economía no lo sea. Cuando cae el telón, una vez depositados los votos en las urnas, la realidad impone la ley del más fuerte, que es la ley del dinero. Así lo quiere el orden natural de las cosas. En el sur del mundo, enseña el sistema, la violencia y el hambre no pertenecen a la historia, sino a la naturaleza, y la justicia y la libertad han sido condenadas a odiarse entre sí.

»PROFESIÓN DE FE
Sí, sí, por lastimado y jodido que uno esté, siempre puede uno encontrar contemporáneos en cualquier lugar del tiempo y compatriotas en cualquier lugar del mundo. y cada vez que eso ocurre, y mientras eso dura, uno tiene la suerte de sentir que es algo en la infinita soledad del universo: algo más que una ridícula mota de polvo, algo más que un fugaz momentito.



«El fútbol a sol y sombra» :: ISBN 84-323-1134-0
 
[...] La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber.[...] El uego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espactáculo se ha convertido en uno d los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. [...] Por suerte todavía aparce en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descaraddo carasucia que se ale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad.

párrafos