Ibáñez Alonso, Jesús
San Pedro del Romeral -Esp.- 1928 — Ruán -Fr.- 1992.
Sociólogo y destacado ideólogo de la oposición al franquismo. En 1956 fue encarcelado y apartado de la docencia. En 1982 obtuvo la cátedra de Métodos y Técnicas de Investigación Social en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
Obras: Más allá de la sociología, 1979; Del algoritmo al sujeto, 1985; El regreso del sujeto: la investigación social de segundo orden, 1994; Por una sociología de la vida cotidiana, 1994; A contracorriente, 1997 –ed. póstuma-.
«Del algoritmo al sujeto» :: ISBN 84-323-0534-0
La anamnesis –desligar lo que está ligado por represión, liberar las posibilidades de funcionamiento reprimidas por la memoria, transformar la memoria en conciencia–, es la operación fundamental de cualquier ciencia, y especialmente –como veremos– de las ciencias sociales o ciencias del inconsciente, del inconsciente biográfico las psicologías y del inconsciente histórico las sociologías.
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En un concurso u oposición –rito de iniciación adaptado a la Galaxia Gutenberg–, el candidato demuestra que posee un saber: ahora debe demostrar que el saber le posee, su flexibilidad operatoria (por eso todos los exámenes tienden a transformarse en tests). La tortura es la obligación de renunciar a ser, la amenaza terrorista suspendida sobre uno de ser eliminado como interlocutor: pues uno puede ser sustituido por no importa cuál otro, y eso le impulsa a uno a ser razonable, a fundirse en el conjunto, a conformarse a consensuarse.
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El sociólogo debe situarse a un nivel muy alto de autorreflexividad. Un nivel cero sería el nivel de percepción ingenua –ideológica– de los hechos: nivel del técnico o investigador empírico, percibe los hechos como «data» y no como «capta». Un nivel uno sería el nivel de reflexión sobre los dispositivos de captación o captura de los hechos: nivel de tecnólogo, que produce efectos de verdad en una dirección operatoria. Un nivel dos sería el nivel de re_reflexión sobre los dispositivos de integración o construcción teórica en que se almacenan los datos captados –los «capta»–: nivel del metodólogo, que produce efectos de verdad en una dirección sistémica. Un nivel tres sería el nivel de re_re_reflexión sobre los dispositivos de integración de los dispositivos de captura y de los dispositivos de construcción: sería el nivel del epistemólogo, que ya no produce efectos de verdad, sino efectos de supervivencia, que no se sitúa en la perspectiva semántica o de significación, sino en la perspectiva pragmática o de sentido. [...] ... el epistemólogo no tiene como referente lo dicho y lo sabido, sino lo no dicho y lo no sabido, y aun lo no decible ni sabible.
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Changeux y Danchin (1976) y Mehler (1974) han puesto de manifiesto cómo el aprendizaje supone también pérdida, Implica la pérdida de respuestas innatas –borrar el programa–, el niño conserva sólo las preguntas que el medio selecciona (Mehler), así se pierden todas las potencialidades que no son coherentes con los valores dominantes, por eso la inteligencia de un sujeto suele degradarse a medida que asciende por la escala de los estudios académicos¹. Implica la pérdida de posibilidades de aprender (pérdida de redundancia), el límite de lo que se puede aprender es innato (sólo 1014 sinapsis posibles) …
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La ciudadanía es una esclavitud de segunda especie o generalizada: el ciudadano no recuerda que es esclavo, que otros diseñaron las alternativas entre las que elige (nunca comió del árbol de la fruta del bien y del mal ²).
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¹ Respuesta –oída por el autor– de un campesino de Palencia a un cerebro español fugado a EE. UU. cuando este le mostró su asombro por la perspicacia que mostraba en sus apreciaciones: «No se extrañe i usté, porque los que no hemos estudiao no tenemos más remedio que i hacer uso de la cabeza.»
² Lucifer esboza el programa de Nietzsche (como recuerda Fernando Savater): «non serviam», dice, no serviré a nadie / para nada, no seré de utilidad a ningún amo (es decir: seré un fin, no un medio). El pecado de Eva es doble: de primera especie o restringido, hacer lo que está prohibido o lo otro de lo que está mandado, seguir el camino de la izquierda, y pecado de segunda especie o generalizado, preguntarse por qué está prohibido lo que está prohibido (comer el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal).
«Por una sociología de la vida cotidiana» :: ISBN 84--323-0835-8
En la sociedad de consumo todos los productos del mercado evolucionan hasta convertirse en meros simulacros de sí mismos. [...] Con el fin de la producción ha terminado el imperio del sentido: ya nada tiene sentido, ni orientación ni finalidad , la biografía individual ya no es una “carrera” orientada hacia una meta, ni la historia universal es un camino de progreso. Los anuncios, por ejemplo, no nos hablan de los productos: sólo nos muestran el grupo de consumidores, al comprar un producto de marca somos marcados como miembros del grupo de consumidores de marca.
