Jelinek, Elfriede
Mürzzuschlag (Estiria) 1946—
Premio Nobel de Literatura de 2004, Premio Heinrich Böll de 1986 y el Premio Georg Büchner de 1998, la más alta distinción de la lengua alemana.
Estudió Historia del Arte y Teatro en Viena y se graduó en el Conservatorio como organista.
Narrativa: Lisas schatten [La sombra de Lisa] 1967; Wir sind lockvögel baby! [¡Somos aves de cebo, baby!] 1970; Die Liebhaberinnen [Las amantes] 1975; Clara S. 1983; Die ausgesperrten [Los excluidos] 1980; Die Klavierspielerin, (1983) [La pianista] 1993; Lust [El ansia] 1989, (traducida en español "El Deseo"); Die kinder der toten [Los hijos de los muertos] 1995); Ein Unterhaltungsroman [Una novela de entretenimiento]2000.
Teatro: Was geschah, nachdem Nora ihren Mann verlassen hatte oder Stützen der Gesellschaften [Lo que ocurrió después de que Nora abandonara a su marido o los pilares de las sociedades] 1979; Bambiland 2003; Sportstück [Una pieza de deporte] 2004.
Ha traducido al alemán a autores estadounidenses, Thomas Pynchon entre otros.
«Deseo» :: ISBN 84-233-3694-8
Su omnipotente, el director de la fábrica, este caballo con su gigantesco abdomen, que echa humo antes de ser asado, querría poner sobre ella unos brazos y piernas desmesurados, pelar impaciente su fruta y chupada enérgicamente, antes de penetrar con su permanente. Esta mujer está ahí para picar y morder. Él querría arrancar la piel a su mitad inferior y engullida, todavía humeante, espaciada con su buena salsa. El miembro espera diestro entre sus muslos. Junto al pesado saco se apiña el pelo, ¡enseguida se descargará en su cabeza doblegada! Una sola mujer basta cuando el hombre, hinchado por el hambre, sigue su camino recto. Le gustaría golpear fuerte contra su vientre con los intestinos, para saber si hay alguien en casa. Y, aún de mala gana, los labios deberían separarse para, constreñidos en unas enjuagadas braguitas rosas, poderse comparar con otros similares, conocidos con anterioridad. Además, este hombre prefiere el comercio oral y anal a todos los demás jardines de infancia del comercio carnal. ¿Qué más puede hacerse, sino refrescarse, retirar el capuchón protector, agitar los rizos y dejarse ir alegremente? Nadie se pierde, y no se oye ningún ruido.
«La pianista » :: ISBN 84-9793-844-5
Durante las noches Erika se da vueltas sudorosa en el asador de la ira, sobre el fuego incandescente del amor materno. En este proceso es rociada regularmente con el apetitoso jugo del asado del arte musical. Nada modifica esta diferencia insalvable: vicio/joven. Como tampoco es posible modificar nada en la notación de la música escrita por maestros que ya han muerto. Las cosas son como son. Erika fue encarrilada desde su temprana infancia en este sistema de notación. Esas cinco líneas la dominan desde que tiene uso de razón. No le está permitido pensar en otra cosa que no sean esas cinco líneas negras. Este sistema, en colaboración con su madre, la ha atado a una rígida red de indicaciones, normas y mandamientos inequívocos, como un jamón en el gancho de un carnicero. Esto genera seguridad, y la seguridad provoca temor a la inseguridad. Erika tiene temor de que todo permanezca tal como está, y tiene terror de que alguna vez llegara a modificarse.
[...]
Erika saca una vieja caja de zapatos y comienza a desempaquetar todo lo que ha ido juntando con el tiempo. Duda acerca de qué elegirá él, pero, en cualquier caso, ella quiere quedar absolutamente inmovilizada. Quiere quitarse toda responsabilidad en la elección de los instrumentos que se usen. Quiere entregar su confianza a alguien, pero bajo sus condiciones. ¡Lo provoca!
[...]
Erika le ruega al señor Klemmer que se le acerque cuando ella no lleve encima más que ropa interior negra de nailon y medias. Eso le gusta. El adorado señor Klemmer lee que su deseo más íntimo es que él la castigue. Como castigo ella desea que Klemmer la siga permanentemente, pisándole los talones. Erika se impone a Klemmer como castigo. Y esto ha de ocurrir de tal modo que él disfrute al encadenarla, atarla todo lo que pueda hasta hacer de ella un ovillo, y ha de ser con fuerza, tensando más y más, sin descuidar nada, con arte, con crueldad, haciéndole daño, de forma retorcida y utilizando las cuerdas que he juntado y también las correas de cuero e incluso las cadenas que tengo aquí. La ha de golpear con las rodillas en el vientre, por favor, hazlo.
Klemmer Se ríe en voz alta del asunto. Cree que bromea cuando le pide que la golpee con los puños en el estómago y que se siente encima de ella hasta quedar aplastada como una tabla, y le dice que quiere quedar inmovilizada por sus crueles y dulces cadenas. Klemmer rebuzna, porque eso ella no lo dice en serio yes todo puro cuento. Esta mujer muestra otra faceta y de este modo ata al hombre con más fuerza. Ella busca diversión y no se detiene ante nada. Por ejemplo, en la carta escribe que se enroscará como un gusano en tus terribles cadenas, con las que ¡me dejarás tirada durante horas e incluso me golpearás o me darás puntapiés o hasta me azotarás en todas las posiciones!
«Las amantes » :: ISBN 84-7669-684-1
amar es poder
el cura dice que el amor es un camino hacia el tú. paula busca un arreglo con erich. es decir, paula busca un camino más realista hacia el tú. paula busca una base sobre la que poder encontrar a erich, para poder hacer entonces conjuntamente sus guarradas.
[...]
sobre la matriz de brigitte:
empieza por fin a brotar y a germinar, y su contenido aún amorfo también brota y germina.
cuando por la mañana temprano le vienen arcadas por primera vez, sabe que el día ya no queda lejos. no puede haber ningún otro motivo para que le vengan arcadas.
brigitte escupe un poco de su vómito en la taza del váter. a continuación brigitte se dirige como nueva, como alguien que ha vuelto a nacer, hacia sus sujetadores. tiene la oportunidad, gracias a su neonato, casi de volver a nacer ella misma. habrá también una segunda construcción de vida.
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(tal como se muestra, en la versión traducida se han suprimido todas las versales, pero se han conservado los signos de puntuación)
