Magris, Claudio
Trieste –Italia– 1939 —
Traductor de Ibsen, Kleist y Schnitzler; profesor de literatura alemana en la Facultad de Filosofía y Letras de Trieste; colaborador habitual en Corríere della sera.
Ensayos: Il mito asburgico nella literatura austríaca moderna, 1962; Ítaca y más allá, 1982; El anillo de Clarisse, 1984; Danubio, 1986; Microcosmos, 1997.
Utopía y desencanto, 1999 [Colección de artículos escritos entre 1981 y 1998].
Novelas: Conjeturas sobre un sable, 1984; Otro mar, 1991.
Premios: Strega, Erasmus, y Príncipe de Asturias.
«Utopía y desencanto» :: ISBN 84-226-8997-9
«¿Hay que expulsar a los poetas de la república?»
Escribir —ejercicio ascético y totalizante que absorbe la atención y la energía de toda la persona— puede comportar un riesgo de inhumanidad. La escritura busca la vida, pero puede perderla precisamente porque está enteramente concentrada en sí misma y en su propia búsqueda.
«La astilla y el mundo»
No hay que confundir el federalismo, la descentralización o las autonomías locales con las cerrazones particularistas; entre otras cosas, no hay que olvidar que no todos los grandes Estados unitarios, con sus burocracias, son necesariamente ineficaces: el pago de los sueldos y las obras públicas, funcionaban mejor en el vastísimo imperio romano que en el atomizado Medievo feudal, mejor en el imperio habsbúrgico que en los pequeños Estados que vinieron después. La agilización administrativa, que requiere descentralizaciones y autonomías cada vez más amplias, no puede perder la visión de conjunto, nacional y supranacional. Ningún sistema es una garantía total contra la corrupción y la componenda, pero cuanto más amplio sea el contraste —y desvinculado de la visceralidad de las relaciones inmediatas— tanto más fácil de eliminar son las escorias e incrustaciones que tienen relieve sólo al estar circunscritas. Ninguna lavandería asegura una limpieza auténtica y absoluta, pero si se lavan los trapos sucios en familia el riesgo de volverlos a encontrar manchados es mayor.
Toda endogamia —toda pretensión de identidad pura— es asfixiante e incestuosa. Se aprende a amar a Irlanda en Joyce, que la abandonó y la criticó ferozmente, mucho más que en todas esas novelas irlandesas rebosantes de muchachas pelirrojas y de prados verdes. En una astilla puede estar el mundo, pero ésta es algo si no es sólo una astilla sino el mundo.
«En honor y memoria de...»
De no ser que se sea Balzac o Dostoievski, quien escribe no puede inventar cada semana algo original o creativo, ni mucho menos estudiar a fondo un nuevo tema; para escribir de veras hacen falta tiempos largos, silencio, pausas, es necesario vagabundear con el pensamiento y pasar horas delante de la hoja en blanco. Es menester también una cierta dosis de aridez; no en balde muchos de entre los mayores escritores han tenido dificultades para escribir y han sentido hasta desazón ante el papel, y muchos de los mayores estudiosos son los que han sido capaces de estudiar durante años un tema para no decir después una sola palabra, insatisfechos por los resultados alcanzados, o bien escribir como mucho una breve nota.
«El Danubio» :: ISBN 84-339-1480-4
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La literatura resguarda de la ausencia, gracias a lo que transfiere al papel robándolo a la vida, pero dejando a ésta aún más vacía y ausente.
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... hay un álbum de Isahar Ver Rybak, una carpeta de grabados y dibujos titulada Shtetl, la pequeña ciudad judía oriental. Es el mundo de Chagall, no menos mágico e indeleble, pero más fuerte, más poético. Rybak [...] no ha entrado en la circulación internacional como merecería y es posible que no entre ya nunca. [...] Hoy en día los media son el mensaje, cambian y borran la historia, como hace el Gran Hermano en 1984 de Orwell. La industria cultural ha destruido la posteridad; no existirán revisiones de los triunfos presentes, no sonará realmente la hora de Rybak, como máximo algún débil y momentáneo redescubrimiento por parte de unos pocos aficionados. A quien tiene se le dará y a quien no tiene se le quitará hasta lo poco que tiene. [...] La inaudita grandeza de Rybak resplandece en la sombra.
EL CULTURAL: Entrevista por Álvaro de la Rica Ene 9-15 / 2003
El mundo ha cambiado de tal forma en los últimos treinta años que existe un miedo justificado a verse convertido en el superhombre profetizado por Nietzsche o en ser confundido uno mismo con una réplica virtual.
REVISTA DE OCCIDENTE: «Biografía y novela» Set / 1999 (IV ep. nº 220) p.25
Herman Broch decía que el escritor contemporáneo no tenía biografía propiamente dicha, sino que era sencillamente alguien que había vivido y había escrito. Justamente este acto de la escritura, que por una parte proporciona orden a la vida —en el sentido de que confiere una forma a su fluir, que sería de otro modo informe y caótico— parece tener, examinado desde otro ángulo, un aspecto opuesto. El escribir resulta ser un viaje por los meandros y los infiernos de la multiplicidad. Esta multiplicidad no caracteriza sólo a la realidad, irreducible a cualquier unidad cerrada, sino también a la misma identidad individual. La escritura se asemeja pues más a la actividad nocturna de Penélope que a la diurna; en vez de fabricar el tejido de la vida, lo deshace; saca a la luz la disarmonía como rasgo esencial de la época, volviendo por tanto extremadamente problemática cualquier representación acabada del individuo y de su relación con el mundo.
