Peter Weiss


Nowawes (suburbio de Berlin), 1916 – Estocolmo, 1982.
Nacionalizado sueco en 1948, emigró a Inglaterra cuando los nazis llegaron al poder y en 1936 marchó a Checoslovaquia, donde estudió dibujo hasta instalarse definitivamente en Suecia en 1939. Escribió sus primeros poemas y obras en sueco, pero su fama la debe a sus creaciones en alemán.
Obras principales:
–dramáticas:  Marat/Sade –Persecución y asesinato de Jean Paul  Marat, 1963; Die Ermittlung –La indagación, 1965; Viet Nam Diskurs –Discurso sobre Vietnam, 1968; Trotzki im Exil –Trotski en el exilio, 1969; El proceso (de Kafka), 1971.
–novelas:  Der Schatten des Körpers des Kutschers –La sombra del cuerpo del cochero, 1952; Abschied von den Eltern –Adiós a los padres, 1960;  Fluchtpunk –Punto de fuga, 1961; Das Gespräch der drei Gehenden –Conversación de los tres caminantes, 1962.
–no ficción: Rapporte (1 y 2)–Informes, 1968-71; Briefe –Cartas, 1938-80.
[fechas de la primera edición en alemán]
 


«La sombra del cuerpo del cochero» :: © 1965 Ed. SEIX BARRAL S.A. -Barcelona -Dep. Legal B. 43473 - 1968
 
la sombra...[...] Las sombras de las manos del cochero se introdujeron en la sombra de la falda de la patrona, la sombra de la falda se deslizó hacia atrás y la sombra del bajo vientre del cochero se revolvió entre las sombras de los muslos desnudos de la patrona. La sombra de un brazo del cochero se dobló introduciéndose en la sombra de su bajo vientre e hizo emerger una sombra parecida a una barra rígida que, por su forma y longitud, correspondía a su órgano sexual; una vez las sombras de las piernas de la patrona se hubieron elevado por encima de la sombra de los hombros del cochero, éste introdujo la sombra alargada en la sombra densa y pesada del bajo vientre de la patrona. La sombra del bajo cuerpo del cochero subía y bajaba en un ritmo cada vez más vivo, sobre la sombra del cuerpo de la patrona que acompañaba este vaivén, en tanto que las sombras de las cabezas del cochero y de la patrona se hallaban muy pegadas en su perfil. Finalmente la sombra del cuerpo de la patrona se dobló hacia arriba, y la sombra del cuerpo del cochero se lanzó con redoblada fuerza en la sombra del cuerpo de la patrona, con lo que las sombras de ambos cuerpos, confundiéndose una con otra, se derrumbaron y quedaron tendidas sobre la sombra de la mesa, subiendo y bajando movidas por jadeos profundos. Poco después, la sombra del cochero se irguió sobre la sombra de la patrona y también se irguió la sombra de la patrona, y los movimientos posteriores de las sombras me indicaron que tanto el cochero como la patrona habían saltado de la mesa y se habían trasladado al fondo de la cocina, donde sus posteriores acciones quedaron ocultas para mí. [...]  

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La imagen muestra una de las misteriosas ilustraciones
que el propio Weiss compuso para la edición alemana
e incorporadas a la edición española.



«Persecución y asesinato de Jean Paul  Marat» :: © 1965 Ed. GRIJALBO S.A. -México-
 
[del Excurso 31]
[...] Hierve la lucha en la Vendée, / muy valerosa y muy cruel, / entre los nuestros y la realeza: completaremos la limpieza. Banderas al viento llegamos contigo, con canto y fuego, tropa de castigo, el regimiento de Marat llamado, / y ya el país hemos limpiado. Ahora, Marat, tu predicación / se cumplimenta con perfección. / A nuestros enemigos degollamos cuando no mueren por sus manos. Asaltamos con el sable y el cañón la roca de la contrarrevolución, Lyon, donde ejemplo dejamos / y tres mil hombres ejecutamos. / A Nantes luego el regimiento pasa, y allí a los enemigos ahogamos en masa, / y toda casa en que vivió un rebelde / es arrancada porque nada quede. Banderas desplegadas llega otro batallón a la traidora ciudad de Toulon. / Uno hay allí, nos lo dirá la historia, / que puede darnos gran victoria. / Ya ves, Marat, cómo esto va, / y ahora empezamos con los nuestros ya. Como dijiste, fuera de este modo / inútiles y blandos ante todo. / Robespierre comienza por Danton, / luego ejecuta sin vacilación / a mucho viejo conocido / en quien por ignorancia hemos creído. Marat, casi no creen nuestros ojos / de los nuevos señores los antojos. / Con los nobles en el mismo camino / vemos ahora al fiel jacobino, / que su igual es ante la guillotina, / y aún más cuando ella los termina. Marat, miramos con la boca abierta / las rarezas que el destino concierta. Aquí va Robespierre con la mano trabada, y ya cae en la cesta su cabeza cortada. Marat, hay que ver cómo pega / que siempre guillotine el último que llega. Marat, ¿tiene que ser así, / que el de arriba hace como si / dirige esto yeso orienta, / y luego al poco revienta? / Marat, por consolarte te diremos / quién es el que ahora tenemos. / El Bonaparte ahora nos enseña, / es, como tú, de Córcega o Cerdeña, / la paz eterna prometía / y nos da trabajo en la armería / Y para gloria de la Revolución, se llama Emperador Napoleón.
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[de las Observaciones acerca del fondo histórico...]

[...]
En el manicomio de Charenton (donde estuvo internado desde 1801 hasta su muerte en 1814) Sade tuvo ocasión de escenificar espectáculos con los pacientes y actuar él mismo como actor. Charenton era una institución destinada a acoger también a personas cuyo comportamiento en sociedad fuera imprevisible, aunque no se tratara de locos [...] La buena sociedad de París consideraba como un privilegio exquisito el poder asistir a las representaciones de Sade en la "madriguera de la hez moral de la sociedad burguesa”.
[...]
Sade estaba convencido de la necesidad de la Revolución, y sus obras componen un ataque global a la corrompida clase dominante; pero Sade retrocede también ante las violentas medidas de los revolucionarios [...] Tras su liberación en 1790, Sade se pone, ciertamente, a disposición de la Convención, es secretario de la section des Piques, administra los hospitales y ocupa un sillón de juez; pero sigue siendo siempre un solitario y está tan influido por sus largos años de cárcel que le resulta frecuentemente muy difícil tratar con los hombres, y cuando afirma que el antiguo Régimen le persiguió, no puede con ello convertirse en héroe, pues los motivos de su encarcelamiento no fueron políticos, sino la acusación de excesos sexuales [...]
La siguiente carta, escrita en 1783 a su mujer desde la cárcel, muestra en qué sentido se consideraba un revolucionario:
"Decís que mi manera de pensar es inadmisible. ¿y qué importa? Buen loco es el que se propone prescribir a otros una manera de pensar. Mi pensamiento es fruto de mis reflexiones, pertenece a mi vida y a mi constitución. No está en mi poder el cambiarlo, y aunque lo estuviera no lo haría. Este modo de pensar que condenáis es el único consuelo de mi vida, lo único que me alivia en sufrimientos y prisiones, lo que crea todas mis alegrías en el mundo; y más me importa él que mi vida. Lo que ha causado mi desgracia no es mi manera de pensar, sino la de los demás."



«La indagación » :: © 1968 Ed. GRIJALBO S.A. -Barcelona - Dep. legal B. 31193-1968
 
[de la contraportada editorial]

la sombra...
En la ciudad de Frankfurt/Main, durante varios meses de los años 1964/65, se celebró un proceso a nuevos culpables del monstruoso genocidio de Auschwitz. A este proceso asistió Weiss como observador anónimo. Contra aquellos que pretendían silenciar la «vergüenza nacional», contra quienes pretenden olvidar el tema de la absoluta destrucción del modelo humano, se levantó inmediatamente la obra dramática de Peter Weiss: «LA INDAGACIÓN».
[...]
... esta obra, en la que los testigos, acusados, fiscal, juez y defensores están tipificados para simbolizar una humanidad engendrada en la destrucción, trasciende los límites mismos de la denuncia contra el nazismo: compromete a toda la sociedad que hizo posible o está haciendo posible la supervivencia del crimen y de la destrucción en masa. Y el autor entonces desaparece del drama. Los nudos argumentales quedan en manos del lector–espectador.
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[de 1: Canto del andén]
[...]
ACUSADOR
Señor testigo,
¿podría usted indicamos algún dato
sobre el valor exacto
de los bienes requisados a los presos?
TESTIGO 8
Según un balance
del período del 1 de abril de 1942
al 15 de diciembre del 43,
los efectos monetarios,
divisas, metales nobles y joyas
alcanzaban 132 millones de marcos,
a lo que se tenían que añadir 1.900 vagones de tejido de hilo
por un valor de 46 millones.
y todavía se esperaba entonces
el año de los mayores transportes.
ACUSADOR
¿Quién se hacía cargo de esos valores?
TESTIGO 8
Los bienes se transferían
al Banco del Reich,
o bien al Ministerio de Economía.
Las joyas se fundían.
Los relojes, por ejemplo,
iban a parar a las tropas.
JUEZ
¿No se produjeron nunca
movimientos de resistencia en el andén?
Los que llegaban eran numéricamente a los vigilantes.
Eran separados de sus familiares,
se les quitaba cuanto poseían,
y ¿no se defendían?
TESTIGO 9
No se resistieron nunca.
JUEZ
¿Por qué no?
TESTIGO 9
Los que llegaban estaban extenuados y hambrientos.
Sólo deseaban
poder al fin descansar un poco.
JUEZ
¿Ni siquiera sospechaban
lo que les aguardaba?
TESTIGO 9
¿Cómo podían imaginarse
que ya prácticamente no existían?
Aún creía cada cual
poder sobrevivir.
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[de 2: Canto del campo]
[...]
TESTIGO 4
Las escudillas que habíamos recibido
servían para un triple fin.
Para lavarse,
para coger la sopa
y para hacer las necesidades por la noche.
En el campo de mujeres la única fuente de agua se hallaba en las letrinas.
Junto al débil chorro
que caía sobre las cubas
llenas de excrementos
se ponían las mujeres, bebían
e intentaban
llevarse algo de agua en sus vasijas.
Las que desistían
de lavarse
caían en el desespero.
[...]
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[de 7: Canto del muro negro]
[...]
JUEZ
¿Qué aspecto tenia el muro negro?
TESTIGO 3
Estaba construido a base de gruesas planchas de madera
y tenia a ambos lados
un protector contra las balas que sobresalía oblicuamente.
La madera estaba revestida
de arpilleras alquitranadas.
JUEZ
¿Qué tamaño tenia el muro negro?
TESTIGO 3
Unos 3 metros de altura
y 4 metros de ancho.
JUEZ
¿Desde dónde eran llevados los condenados
al muro negro?
TESTIGO 3
Llegaban por la puerta lateral del bloque once.
JUEZ
Describa usted ese proceso.
TESTIGO 3
Aparecía Jakob, el de los calabozos,
con dos presos desnudos cada vez.
JUEZ
¿Quién era ese Jakob de los calabozos?
TESTIGO 3
Jakob, el de los calabozos, era el preso
destinado al servicio en el bloque once.
Era un hombre alto y fuerte,
un antiguo boxeador.
JUEZ
¿Cómo eran llevados los presos?
TESTIGO 3
Jakob iba en medio de ellos
y les sujetaba por el brazo.
JUEZ
¿Llevaban las manos esposadas los presos?
TESTIGO 3
Hasta el año 1942
se las ataban con alambre a la espalda.
Luego se prescindió de ello
porque la experiencia demostró
que casi todos los presos
se comportaban tranquilamente.
[...]
JUEZ
¿No estuvo usted nunca en el patio del bloque once?
TESTIGO 1
Quizá alguna vez.
Dicen que había un muro allí.
Pero ya no lo recuerdo.
JUEZ
Sin embargo, un muro pintado de negro
ha de llamar la atención.
TESTIGO 1
No lo recuerdo.
[...]
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[de 11: Canto de los hornos crematorios]
[...]
JUEZ
¿Cuánto duraba la cremación
en una cámara del horno?
TESTIGO 7
Aproximadamente una hora.
Acto seguido podía hacerse una nueva carga.
En los crematorios II y III
se quemaban en 24 horas
más de 3.000 personas.
En los casos de exceso de gente
se quemaban los cadáveres también en fosas
cavadas junto a los crematorios.
Esas fosas tenían unos 30 metros de largo
por 3 de profundidad.
Al final de las fosas había unos canales
para la grasa.
Ésta era recogida en unos cubos
y vertida sobre los cadáveres
para que ardieran mejor.
En el verano de 1944,
cuando las cremaciones alcanzaron las cifras máximas,
eran aniquiladas diariamente unas 20.000 personas.
Su ceniza se cargaba en camiones
y se lanzaba al agua de un río
situado a unos 2 kilómetros de distancia.
[...]
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párrafos