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Entras en directo en 5 segundos, 4,3, 2…ya…. (Antonio le hace el gesto de conexión ‘en directo’, y la cámara que lleva sobre el hombro en esta noche gris y fría de Noviembre, enciende su luz roja de REC. Ya no hay vuelta atrás, están en el aire…)… Bertha comienza su parloteo de reportera para un canal de Tv. Tiene tablas en todo tipo de reportajes imprevistos, urbanos, sucios. Bertha odia el campo y todo lo relacionado con lo rural, que siempre le pareció más bestial, demasiado intenso, hasta hoy. De haberlo sabido seguramente hubiera rechazado este encargo de la cadena dando cualquier excusa a su jefe.
Nos encontramos frente a la entrada del Parlamento. Hace pocos minutos que un hombre de unos 40 años encaramado sobre lo que dice que son (tono enfático) ‘copias de los presupuestos generales del estado presentados para este próximo año 2010’, amenaza con prenderse fuego ‘a lo bonzo’. La llamada en la que avisaba de su inminente acción se recibió, al parecer, hace muy pocos minutos en Presidencia de Gobierno; también en algunas agencias de noticias internacionales. Nadie por ahora ha podido explicar cómo es posible que esta persona, que dice llamarse Collin Mc Rae, haya podido preparar un escenario como el que están ustedes viendo a través de nuestras cámaras; calculamos que el montón de informes y archivos de papel tendrá aproximadamente un metro y medio de altura, y la escalera sobre la que este hombre está haciendo equilibrios le hace estar a un metro más aproximadamente. El resultado es una imagen un tanto extravagante, casi quijotesca, que no ha pasado desapercibida para cerca del centenar de personas que nos agolpamos frente al suceso. El olor a gasolina resulta muy penetrante y la policía que ha acordonado la zona intenta que nos alejemos lo más posible para crear un área de seguridad. Collin está atado con cadenas y varios gruesos candados tanto a la escalera como a la verja que cierra el acceso al edificio, y nos ha parecido observar un objeto brillante en su mano derecha, aunque en estos momentos no podemos asegurar que sea un encendedor, como ha afirmado el mismo en varias ocasiones según comentan los primeros testigos del suceso. Collin repite cada cierto tiempo la siguiente frase:
DESPIERTEN DE UNA VEZ CIUDADANOS, LOS QUE REALMENTE MANDAN EN EL MUNDO HAN DECIDIDO QUE HAY QUE PRESCINDIR DE UN 30% DE LA POBLACIÓN; REACCIONEN Y LUCHEN…
Después de leer lo que podríamos llamar un comunicado se queda como en éxtasis, mirando al vacío alzando su mano temblorosa y suponemos que tensa de cansancio, por la difícil postura en la que se sostiene este hombre. La policía parece tener controlada la situación, al menos en lo que a seguridad del recinto y de los que aquí estamos se refiere. Nos agrupamos aquí, periodistas de todas las cadenas, ciudadanos curiosos y equipos de emergencias; sin embargo el ambiente es tenso, y no podemos imaginar la difícil decisión que el responsable de la policía tiene que tomar en estos momentos. Como ven en las imágenes captadas por nuestras cámaras, los SWAT están bien pertrechados y preparados para entrar en acción; algunos de ellos ya apuntan con sus miras telescópicas al protagonista de la noticia y notamos un constante movimiento de mediadores y detectives…
- Sorprendentes imágenes Bertha (interrumpe el locutor del noticiaro Clen Johnson, haciéndose así parte de algo que podría ser historia, aunque sea de unos pocos días. Ni siquiera el jefe de la cadena, que se ha parapetado en el camión de control de producción frente a este circo en el centro de la ciudad, podría pararle; todos en el equipo de noticias salieron corriendo de sus despachos, algunos de sus camas, para estar ahí en cuanto llegó el teletipo anunciando la llamada: ‘un desequilibrado amenaza con quemarse frente al parlamento a las 3 de la mañana’), ¿puedes relatarnos Bertha si hay alguna autoridad relevante que haya efectuado declaraciones?
- No hasta este momento Clen… (el tono de Bertha se nota ‘flamenco’, como pensando: ‘pues no, trepa de mierda Clen, si las hubiera habido ya las habría relatado, gilipollas’)… Eso es exactamente lo que hemos intentado averiguar preguntando al jefe de policía Ron Scott nada más llegar, pero rehusó hacer declaraciones y nos ha convocado para instantes después de que todo hubiera terminado, sin saber obviamente cuando será esto exactamente. Lo que si podemos asegurar es que los responsables de seguridad están nerviosos. Incluso hemos visto fugazmente a John Karman, que, como sabes, es el jefe de seguridad de Presidencia (de nuevo Bertha usa ese tono de ‘no tienes ni idea pijo de mierda chupapollas Clen’) llegar en su coche blindado hace pocos minutos. Se ha dirigido rápidamente al camión de control de la policía donde sabemos que están los jefes de las distintas secciones deliberando: policía, emergencias sanitarias, swats y bomberos.
- Para el canal V8 ha informado Bertha Ariston
- De acuerdo Bertha, gracias por estar ahí para informar a nuestros espectadores, estaremos muy pendientes y te daremos paso en directo si sucede algo en los próximos minutos (cortó Clen sin miramientos haciéndose dueño del tiempo y de la audiencia). Escalofriantes sucesos en directo para canal V8. Nuestro departamento de investigación ha preparado algunos datos de lo acontecido hasta ahora que vemos en el siguiente video….
¡Imbécil!, grita Bertha sin poderse aguantar, ahora seguro que pone un video chorra con cortes de las imágenes que ya le habíamos mandado al principio o vete tu a saber qué material de ‘corta y pega’ de los archivos… Bertha saca un cigarrillo, intenta encenderlo, su mano tiembla.
Alberto Roundabout, el cámara, ya conoce a Bertha de haber pateado casi 10 años con ella en las calles… vamos berti amiga, qué más te da, él no está aquí para verlo, él no crea nada, no sabe nada, tiene que robar tu arte para sobrevivir… es un puto güebón de mierda, le dice con acento mexicano que suena forzado, de tanto tiempo que ha pasado desde que aterrizó en Barajas en un vuelo lleno de turistas, con pasaporte e intenciones de vacaciones poco creíbles. Tuvo suerte de dar con Bertha cuando buscaba un piso barato donde meterse y aguantar hasta encontrar trabajo.
Bertha intenta encender su cigarrillo, las manos ahora tensas, el entrecejo arrugado, los dedos congelados. Un colega de la cadena 3 le enciende su mechero y se lo acerca. Ella asiente y respira hondo el humo del tabaco; no es buen momento para dejarlo, piensa aliviada.
El ruido comienza zigzagueante y sibilino, como el gas por una tubería. Una bolsa de aire, algún golpe metálico, temblor de toda la estructura, crujir de soldaduras tras un fuerte sonido, casi explosionando. El agua sale ‘chorro a presión’, intenso, con aroma de polvo y asfalto, grasa industrial y hojas caídas. Las calles se despiertan al alba en Madrid, siempre mugriento y vivo. El conductor del camión de limpieza del ayuntamiento empieza su jornada, la radio a tope en su cabina, Kiss FM. ¿Quién duerme en esta ciudad? Se pregunta risueño.
Casi nadie se ha dado cuenta exactamente de cuándo ni cómo ha sucedido. Ha sido uno de esos momentos de calma en medio de la tensión, esa calma fugaz que ocurre cuando los cuerpos y las mentes están demasiado atentos y rígidos durante un tiempo prolongado. Entonces hay que desconectar un rato para evitar el colapso y eso es lo que pasó, y todos pararon a hablar y encender cigarrillos, y para llamar al jefe o a casa, y contar que estaban bien, o para preguntar qué hacer o a qué hora tenían que estar en qué sitio… y Collin Mc Rae, que probablemente ni siquiera se llamaba así, dejó caer su Zippo encendido, sin ruido, sin decir nada, sin nadie mirando, salvo quizás el tirador de élite, que contuvo la respiración y alertó a su jefe de operaciones por su micro: ¡atención!, a tiro, espero luz verde, confirmen, corto.
El resplandor fue fogonazo intenso, produjo una especie de bufido sordo, como si un gran globo de aire caliente soltara de golpe todo su aire. Una llamarada azul, hermosa, recorrió unos metros y se acercó a todos los allí presentes, les calentó el aire chamuscando algunos cabellos de los que estaban más cerca, meneando sus cuerpos en un reflejo desordenado, unos saltando, otros agachándose, cayendo. Un momento de caos. Otros corrían hacia cualquier sitio, tropezándose; todos sorprendidos excepto dos, el bombero jefe y el francotirador de la policía, que no se habían distraído ni un segundo. ¡Agua! Gritó el jefe de bomberos, ¡sobre él, ya!
El jefe de policía hablaba con el director general, ¿qué hacemos? ¿Autorizo disparo?, decirnos algo joder, lo ha hecho, joder ¡SE QUEMA! El director general miraba a todas partes y a ninguna.
Bertha pide paso urgente al realizador, casi al unísono Alberto Sainz pulsa el botón rojo de grabación de su VCR Sony, sus caras iluminadas por las llamaradas, su locución temblorosa e insegura. Bertha empieza a hablar, sin saber si está o no en antena, pero no puede hacer otra cosa.
Atención, es increíble, no sabemos bien cómo ha ocurrido…el hombre ha cumplido su amenaza y se ha prendido fuego a lo bonzo…Dios qué horror… vemos a todos los cuerpos de emergencia correr de un lado a otro…el jefe de bomberos grita la orden de lanzar el agua a uno de sus mangueras que estaba apuntando a la base de la pira….el hombre en llamas se mueve como un pelele, movimientos inconexos, es difícil seguir mirando ¿estás grabándolo Alberto?...parece que aguanta aun vivo sin caer pero la explosión ha sido fuerte, debía haber mucha gasolina impregnada… los policías nos echan de la zona…no creemos poder seguir filmando desde aquí…el olor es indescriptible…
Se oye una detonación seca, pero ni Alberto ni Bertha están ya en el campo de visión de la escena. Están fuera de foco, como todos los demás.
La imagen se corta en ese momento de forma brusca. En control dan paso al locutor del noticiario que intenta cerrar la conexión de forma decente. Ahora ya tienen material de primera para varios programas. Nadie se atrevería a decirlo pero que este pirómano haya arrojado su mechero sobre las llamas, y además muy cerca del edificio del Congreso, es un regalo del cielo para la cadena esta semana. Tan solo la investigación que seguirá sobre cómo lo ha conseguido burlando el control policial, las cámaras y a los curiosos y vecinos, es en sí ‘una mina’ que generará ruido social y político, preguntas incómodas, quizás caerá algún cabeza de turco. Hay espectáculo, hay carnaza para los medios por unos días.
Bertha y Alberto caminan calle abajo, mirando cada paso que dan aunque en realidad no enfocan sus retinas, intentan no recibir más mensajes visuales, como si así pudieran alejar las imágenes mentales de lo que acababan de ver, escuchar, oler. Cerca de la esquina con la plaza de Neptuno se despiden el uno del otro, tras un abrazo fuerte y prolongado, se desean un buen descanso mutuo esa noche, aunque saben que no pegarán ojo y que habrán de recurrir a algo fuerte para caer rendidos, noqueados.
En la escena, calle arriba, ya casi no queda gente; solo se escucha a los profesionales trabajando, policía científica, algún detective, los bomberos enfriando y recogiendo los últimos restos de rescoldo. La ambulancia se fue con el cuerpo calcinado, tras el levantamiento de urgencia del cadáver operado por el juez.
Bertha decide entrar en un bar unas calles más abajo. Fugazmente le amenazan los recuerdos de su juventud, de cuando estudiante, y esos locales de calle Huertas, abajo. Aquellas borracheras y amores sin nombre de una noche. Pide una ginebra, esta vez doble y esta vez sola con hielo. Quiere acelerar el proceso, caer cuanto antes en la pesadilla húmeda del shock etílico. Ni siquiera piensa que quizás su organismo de cuarentona no lo aguante bien, no así, a lo bestia. Le da igual que ocurra algo peor que desmayarse en su propio vómito. Al fin y al cabo lo que ha visto supera cualquiera de sus experiencias anteriores y sigue ahí, viva. No ha tenido un ataque de histeria, no ha intentado golpear a nadie o lanzarse sin control contra la pira humana para intentar sacarle de ahí. De hecho no recuerda haber visto a nadie mover un músculo en ese instante, casi todos fascinados con esa imagen atroz pero hermosa de un hombre que decide su propia muerte sin tapujos, en una decisión impoluta, ejerciendo una libertad total, hasta de si mismo.
Tras el segundo trago largo, no siente aun el golpe que está a punto de traspasar su barrera hematoencefálica y licuar su cerebro, anular su capacidad de coordinar pensamientos primero, músculos después. Se gira en la barra y bloquea su mirada en el hombre que esta tomando una cerveza frente a ella. No sabe por qué se queda fijo en él. No es especialmente atractivo, y no está ahí para ligar a un macho por una noche, aunque no le habría ido mal. Pero hoy huye de todo lo que signifique calor, sudor, enrojecimiento de la piel. Él la mira, y ella no se sorprende. Ambos se observan sin tapujos, como ausentes de todo y de ellos mismos, sin el rubor lógico que se tendría por una mirada entre dos extraños que no se invitan ni se seducen, que no quieren estar con nadie, y sin embargo no pueden dejar de mirarse.
Antes de que ella diga algo, él comienza a hablar y es evidente que la ha reconocido, aunque Bertha no puede reaccionar con rapidez, y siente como el corazón empieza a golpear fuerte en su pecho y sus sienes.
- Esto no debía ocurrir Bertha, pero a veces pasa. Yo que tú no le daría muchas vueltas, solo son imágenes, nada más.
- Y tú cómo sabes mi nombre, dice Bertha de primeras aunque no es ni mucho menos lo que quiere decir. Los nervios le anulan, el alcohol no le ayuda, su lengua está a punto de quedarse estancada. Ahora lo sabe pero no se atreve a decirlo, lo había visto en sus ojos. Busca por todo su cuerpo en una rápida ráfaga de miradas, eso que las mujeres hacen tan eficazmente en cualquier situación. Solo una pequeña mancha en el dorso de la mano, nada apreciable. Pero sí, esa mirada, y esa voz. Es él, el inmolado, el bonzo. Qué coño haces tú aquí!! Es lo que acierta a expresar en ese instante.
- Déjalo Bertha, sé tu nombre y el de la mayoría de los periodistas y profesionales allí presentes. Es parte de nuestro trabajo, controlar quien está presente en cada acto, y seleccionar los que podéis y no podéis estar. Lo raro es que pase esto, que alguno nos encontréis después del show. Bueno, es igual, también esto está controlado, no hay problema. Pero no vayas a montar un show que no hace falta, aunque lo dudo porque tu perfil no es bipolar agresivo. Sin ánimo de ofender, eres una neurótica normal y corriente, muy manejable. Colin, o como se llame,saca un cigarrillo y lo enciende.
- Cómo que qué… pero tú quién coño eres; has dicho nosotros, ¿Quiénes sois vosotros? pero si te he visto arder hostias. Bertha le alarga el brazo y le toca el hombro. Quiere comprobar su carne, su cuerpo, si está ahí de verdad.
- Tranquila Bertha, estoy vivo, no soy una chuleta de cordero chamuscada andante. (esboza una mueca que pretende ser una sonrisa). Solo te voy a contar un trocito de la historia, solo una vez, y nunca más volverás a verme. Pero por favor no me interrumpas, tengo poco tiempo.
- ¿Qué historia? esto es otra cosa. ¿No me dirás ahora que es un montaje para una especie de cámara oculta a nivel masivo? ¿Y tu qué eres? ¿un actor? ¿Qué narices hacías encima de esa pira de papeles? ¿Eras tú o esto es otra broma? Voy a volverme loca, o es esta ginebra, ¿qué marca es lo que me ha puesto camarero?
- Muchas preguntas periodista y tengo un minuto, te repito
- ¿Al menos me dirás tu nombre real?
- No es necesario. Sí te diré que todo lo que me habéis oído decir desde la pira es cierto, realmente es así. Estáis dormidos frente lo importante y muy despiertos con lo aparente. Y va en serio: se han propuesto eliminar a unos cuantos, cientos de miles en cada gran ciudad, y será pronto.
- Qué dices, ¿el Apocalipsis? jaja, permite que me ría. Si no fuera porque no he tenido un buen día te daría tres patadas en los huevos…no era ella misma, no era su forma de hablar habitual; de vez en cuando le salía ese tono rabanero del campo de sus orígenes que tanto odiaba.
- Ese espíritu es el adecuado Bertha, peleón, te hará falta. Pero no sabes con quien te enfrentas, nadie lo sabe o muy poquitos. Y los que lo sabemos seguimos vivos porque les somos útiles. Nos cuadra el nombre de 'los clowns'.
- ¿Qué me dices? ¿que sois un grupo de payasos? Me muero de la risa, o mejor de pena, ámos, ámos que ya sois mayorcitos. Esas expresiones de su pueblo le salían solo cuando ya estaba casi desarmada, a punto de tirar la toalla.
- Sí, algo así, pero unos payasos muy entrenados y listos te lo aseguro. Esta vez me has pillado, de pura coña tú, porque he decidido saltarme todos los protocolos, no sé, me he hartado. Y conozco las consecuencias. Pero algún día hay que parar y hoy es un día tan bueno como otro cualquiera. Ellos siempre ganan. Lo único que me queda, lo que he tenido siempre es poder elegir cuándo. Y será hoy.
- ¿Quienes? ¿Qué ganan? ¿Qué coño quieres decir? joder, ya me estoy cansando. Voy a escribir un artículo en el periódico de mañana y destapar todo este tinglado, y total, ¿para qué? Joder, panda de pirados. Bertha tuvo un subidón de azúcar y un anuncio de vómito desde sus tripas
- Neo Cons, así les llamáis, aunque en realidad da igual. Ya sabes a qué me refiero. No son abarcables por un nombre. Ni siquiera les rozáis con vuestros artículos de pacotilla y los documentales de ‘reporteros’ de cámara semi oculta tan de moda en la TV. Hasta eso es obra suya. En realidad no tenéis ni idea no solo de quienes son, sencillamente creéis que los habéis inventado y es justo al revés. Llámalo como quieras: RRPP, showbussines, gestión de capital humano, marketing político social, PNL, … sencillamente hacen lo que les da la gana con la población. Inventaron las guerras, la bolsa, y los cracks de la economía global. Crearon la trouppe de políticos, jueces y medios de comunicación como un inmenso puzzle con el que jugar. Y ahora su nuevo juguete, la imagen de marca y el consumidor: ‘show must go on’.
- pero eso ya lo han dicho muchos antes que tú Colin, o como te llames, acierta a decir Bertha, con la garganta irritada y a punto de vomitar por toda la barra del bar, a no ser que…, joder no!!!
- eso es Bertha, ya lo vas cogiendo. No hay nada como decir la verdad a la gente para que no te crea. Ellos saben todo de nosotros, la demoscopia, el datamining, el neuromarketing…todos los ‘ings’… son suyos. La credibilidad y la verosimilitud no son lo mismo. Nada es lo que parece. Vemos lo que queremos, no lo que es; en realidad no lo tienen muy difícil ¿no crees?. Al fin y al cabo todos querríamos ser Neo Cons, y dominar el mundo, mandar y manipular al prójimo, ser leones, ser dioses. Solo necesitas saber qué desea el otro, de qué pasta está hecho y podrás manejarlo. Imagínate, la religión y las guerras, el consumo y el marketing de guerrilla, el control neurocibernético, las redes sociales. Ya ni siquiera tienen que pagar para saber qué pensamos. Y es que el show les divierte Bertha, yo creo que lo hacen para pasar el rato. Se acabaron las pelis y el teatro o los musicales, el deporte comprado, los rituales taurinos de siempre. Ya no les funcionan bien. Comprar y vender empresas, multinacionales e incluso países enteros, ha dejado de ‘ponerles’. Lo último es el teatro en vivo: el guión es la vida misma, y ellos mueven las entretelas y los escenarios. La masa actúa. Ahora han diseñado un drama, sí, matar unos cuantos millones de personas, porque las cuentas no les salen bien, demasiada mano de obra, o sencillamente porque les apetece crear un país nuevo y perfecto para ellos y sus hijitos, o porque se aburren, qué se yo. Nunca he visto a ninguno. Pero yo soy parte del show, eso te lo aseguro como que no estoy quemado y como que cuando salga de aquí no volverás a saber nada de mí, nunca. Así que atiende, olvídalo, no tienes nada que hacer. Quizás puedas salvarte tú pero no vas a poder salvar a los demás. Qué se yo, una vez ves lo que hay de verdad es como si te quitaran la sangre de las venas; seguirás viva aunque un poco mas muerta que antes…
- ¿Por qué hoy?
- No lo sé bien, estoy un poco harto y un poco solo. Quizás me he vuelto como ellos. Saber lo que hay tras del escenario me ha cambiado, pero no soy tan loco como para dejarlo y quemarme vivo de verdad. Quizás quería ver qué pasaba, salvar a uno de los millones de ratones que llevan a su final, y apareciste tú. En fin, it’s done, me tengo que ir…mucha suerte Bertha, estate muy atenta.
- Se levantó, pagó las dos copas, y guiñó un ojo a Bertha al salir. A ella solo le dio tiempo a decirle
- ¿oye, cuál era tu nombre de verdad?
- Collin, ¿no es gracioso? realmente me llamo Collin.
Le vio pisar la acera e inmediatamente paró un coche a su altura. No sabría decir qué coche era, uno normal y corriente. Le pareció que al sentarse en la parte trasera alguien le sujetaba el brazo con cierta violencia y le pinchaba algo en el cuello, pero el coche arrancó casi en el acto y no pudo ver más. Quizás ya se habían encargado de él, quizás era otro show en marcha.
 Tras la noche oscura de Madrid apunta un sol de primavera exigiendo su papel en el cielo. Hay volcanes estornudando por doquier en el planeta, y cualquier día acabarán con todo bicho viviente. Bertha tiene sueños ligeros, vaporosos, de los que no puede despertar. Se ve a sí misma flotando en un estanque templado, rodeada de carpas multicolores. El agua refleja un cielo ardiente que no le quema la piel. La gente pasa y no la mira, todos ocupados y concentrados en sus realidades invisibles. Nadie mira a nadie hace mucho tiempo en esta ciudad y ella se hunde lentamente sin poder hacer nada. El azul se desdibuja tras un crisol húmedo y grisáceo, lleno de algas. En un periódico gratuito se lee una breve reseña en portada: “dos cadáveres, un hombre y una mujer, aparecieron ayer noche ahogados en el estanque del Retiro”.
_______J.A.G.
FOTO AFP / Guardia Costera ISLANDIA |